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El 80% de los ahogamientos en verano, en zonas no vigiladas

Ahogamientos en verano en zonas no vigiladas.
Es fundamental seguir las indicaciones del personal de salvamento para evitar estos accidentes.
Medicina de UrgenciasPediatría. Cirugía Pediátrica

El 80% de los ahogamientos en verano se producen en zonas no vigiladas. Los despistes o el exceso de confianza pueden ser también responsables de estos accidentes, recuerda HM Hospitales. El departamento de urgencias del grupo hospitalario recuerda que, en 2018, se registraron 372 ahogamientos en España, la mayoría en verano. Justo Menéndez, jefe de Urgencias de HM Hospitales en Madrid, recuerda que es esencial mantener ciertas precauciones para evitar estos episodios.

“Hay que evitar el baño en zonas profundas si no se sabe nadar o se es principiante”, destaca. Asimismo, es importante estar alerta de los cambios de temperatura. Los ahogamientos en verano se producen fundamentalmente por estas causas, según el especialista. Las corrientes, los remolinos y pozos también son un riesgo para los bañistas.

Mareos y pérdidas de conciencia

El dr. Menéndez asegura que incluso los buenos nadadores no deben confiarse, sobre todo en lugares desconocidos y si no hay salvamento. Por otro lado, el médico de urgencias insiste en que siempre hay que hacer caso de las indicaciones. Según Justo Menénez, saber nadar es el primer consejo para disfrutar del agua y no llevarse sustos. No obstante, explica que otro tipo de factores pueden poner en peligro al bañista.

Tal y como señala, “con frecuencia se producen mareos o pérdida de conciencia por cambios bruscos de temperatura”. En esta situación, si no se está acompañado, puede producirse un ahogamiento. Los traumatismos son otro de los peligros a la hora de disfrutar del agua. Algunos tienen consecuencias dramáticas, como los provocados al tirarse de cabeza en zonas poco profundas, según destaca este especialista.
Ahogamientos en verano

Niños, acompañados

Para evitar ahogamientos en verano de menores, se recomienda no perderlos de vista. “Nunca debe permitirse que un niño que no sabe nadar se bañe sin la compañía de un adulto, incluso con flotador”, afirma. Según Menéndez, el mejor flotador es el propio cuerpo, siempre y cuando se sepa nadar. De ahí la importancia de aprender pronto.

Sobre los flotadores, Justo Menéndez asegura que los de tipo chaleco son los más seguros. Los manguitos, si están en buen estado, también son seguros. Los menos seguros son los hinchables de aro alrededor de la cintura, porque el niño puede sumergir la cabeza y darse la vuelta.