Este artículo es la tercera parte de una serie firmada por nuestro colaborador, el doctor Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. Aquí puedes leer la primera y la segunda parte.

¿Cuáles son los valores del profesional médico? Estos dependen del individuo y cómo les va dando importancia según su propia formación. Siendo considerados, en general, primero por cubrir las necesidades fisiológicas, de seguridad, afecto y pertenencia. Después los de autoestima, logros intelectuales y de estética. Y, finalmente, los de autorrealización.

Sin embargo, cada uno puede tener más o menos de estos incluso en un orden diferente; lo cual pudiera ser cuestionable y criticable según su propia escala de prioridades. Justificándose como mala interpretación o alteración de la jerarquía de estos, volvemos al mismo punto; depende de quién los considere, en el momento histórico tanto cultural como personal.

La clasificación de los valores médicos

Los valores podemos clasificarlos en:

1) Valores éticos: están basados en los principios éticos que regulan el comportamiento del ser humano. Dentro de estos valores tenemos la solidaridad, disciplina, cooperación, respeto, responsabilidad y honestidad.

2) Valores políticos y sociales: territorialidad, seguridad, soberanía, libertad, justicia, igualdad, educación y cultura.

3) Valores ciudadanos: historia, tradición, cultura nacional próceres, conservación del ambiente.

La importancia de los valores en el tema que nos concierne de los honorarios médicos va relacionada a que son nuestra identificación como persona; orientan nuestras decisiones, ordenan nuestras prioridades y configuran lo más interno de nuestro ser. Nos ayudan a formar como seres razonables, nos humanizan, mejoran nuestra condición de personas y perfeccionan nuestra naturaleza humana.

Nuestras prioridades dependen en todo momento de nuestra escala de valores. A partir de dichos criterios cada persona puede organizar su propia jerarquía de valores. Si una persona tiene como prioridad su economía y sus ingresos monetarios, podrá mantenerse en una forma ética y correcta; pero también podrá efectuar actividades ilícitas para lograrlo, dependiendo el resto de sus valores.

La remuneración según las leyes mexicanas

En la actualidad los honorarios médicos profesionales se consideran como un pago acordado libremente por servicios entre médico y paciente.

El ejercicio en libertad de la profesión médica en México se señala en nuestra Constitución en el artículo 5:

“A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos. El ejercicio de esta libertad sólo podrá vedarse por determinación judicial, cuando se ataquen los derechos de tercero, o por resolución gubernativa, dictada en los términos que marque la ley, cuando se ofendan los derechos de la sociedad». Agrega más adelante, en relación con la retribución por servicios en general, que “nadie puede ser privado del producto de su trabajo sino por resolución judicial”.

En caso de conflicto de los honorarios médicos, si el laudo arbitral o la resolución judicial en su caso fueren adversos al profesionista, éste no tendrá derecho a cobrar sus honorarios y deberá, además, indemnizar al cliente por los daños y perjuicios que se le hubieren causado.

En el caso contrario, el cliente pagará los honorarios médicos correspondientes, los gastos del juicio o procedimiento convencional y los daños que en su prestigio profesional hubiere causado al profesionista. Estos últimos serán valuados en la propia sentencia o laudo arbitral emitido por la autoridad, documentos donde se determina el papel y la responsabilidad en el pago de honorarios en compensación de una atención profesional.

¿Quién estipula los honorarios?

Hoy en día hay varios personajes involucrados en la fijación de la cuantía de los honorarios médicos. El paciente, el médico y los terceros pagadores como los seguros de gastos médicos, que algunos pagan por evento tratado y otros mediante igualas mensuales a cada médico contratado. Otros son los hospitales, las farmacias y recientemente los centros comerciales, con sus médicos de cabecera a sueldo y/o comisiones de la población.

Desafortunadamente, le han quitado su capacidad de decisión a los médicos de cómo ejercer y qué prescribir, condicionándoles su trabajo, sus ingresos y otras circunstancias laborales de una forma ética, justa y correcta. Induciéndolos, presionándolos a la prescripción de medicamentos más costosos o incluso de aquellos que no son necesarios para la curación del paciente. Y, aunque esto es de conocimiento de muchos, no se ha logrado corregir esta situación laboral: desafortunadamente, si sale un médico de estos lugares, rápidamente se contrata otro que acepta dichas condiciones.

El resultado es que, finalmente, el médico percibe generalmente un sueldo castigado y otras veces propinas por la atención, denigrando su imagen a un equivalente al mendigar o lavar coches para subsistir y llevar el sustento a la familia.

Lo ideal sería que en nuestro país se estudiara detenidamente la oferta y la demanda en servicios médicos, con estudios de mercado para definir los aranceles en forma apropiada, ética, justa y proporcionada a los servicios profesionales.

Una buena solución sería adoptar el modelo de pago de otros países como Costa Rica o Uruguay que se basan en un tabulador de precios en base al nivel de capacitación profesional y muchas variables que se van sumando, como el lugar de atención, horario, días festivos, urgencia o no, nivel de complejidad de la atención, nivel y posibilidad de complicaciones, etc. Haciendo más justo el cálculo de los honorarios, además de existir la medicina privada, donde se cobra un poco más que en la medicina institucionalizada. Y esto corresponde, en teoría, a una función de los colegios médicos de profesionistas¹.

Aranceles médicos en México

En México, salvo los casos en que la ley indique expresamente lo contrario, los aranceles médicos regirán únicamente para el caso en que no haya habido convenio entre el profesionista y su cliente que regule los honorarios. La Dirección General de Profesiones, a través de ciertas comisiones técnicas, será la encargada de estudiar y dictaminar sobre los referidos aranceles, donde los colegios proponen los montos estipulados y son respetados por ambas partes².

Si hablamos de la ética en la cirugía, en toda intervención quirúrgica deben analizarse correctamente las razones que la hacen lícita. Es decir, aquellos elementos que la hacen éticamente sin objeciones:

Primero, respetar el Principio del Todo: la parte está al servicio del todo, y lo particular se debe subordinar al bien común. En este caso, la salud del cuerpo, aun a costa de no mantener su integridad física (por ejemplo, la vesícula debe ser extirpada ante la posibilidad de una peritonitis, por lo que puede y debe sacrificarse por la salud integral del individuo).

Para llevar a cabo este principio deben darse 3 condiciones indispensables en toda cirugía:

  1. Que la conservación de un órgano, miembro o tejido dañado, provoque un daño serio o una grave amenaza para el conjunto del organismo.
  2. El daño o grave amenaza no pueda ser evitado por otro medio terapéutico (lo cual puede ser cuestionado de varias maneras hoy en día)
  3. Que el efecto negativo posterior a la intervención quirúrgica, por las limitaciones que sufrirá el paciente, esté ampliamente compensado por el efecto positivo buscado por la intervención quirúrgica.

La cirugía, además de ser necesaria, debe presentar probabilidades de éxito. Si no las ofrece, no debe realizarse. Es por demás insistir en que se debe firmar el consentimiento debidamente informado del procedimiento quirúrgico en cuestión.


Bibliografía:

¹ Honorarios médicos profesionales. El Médico y la Ley.

² Xavier A. López-de la Peña* Gac Méd Méx Vol.135 No. 2, 1999, pág 209-212


Luis Fernando Lira Menéndez, destacado cirujano que se formó como Cirujano General y Cirujano Plástico, Estético y Reconstructivo por el Sector Salud. Realizó una Especialidad en Acupuntura Humana en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y otra en Homotoxicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es experto en Abdominoplastia, Cirugía Posbariátrica, Aumento Mamario, Otoplastia, Rinoplastia y Corrección de Cicatrices, Cicatrización Anormal como Queloides e Hipertóficas.

dr@medicolira.com


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