Últimamente está muy en boga el uso de píldoras inteligentes o, como se conocen en la literatura científica, mejoradores cognitivos farmacológicos (MCF).

Por el Doctor Mijail Alejandro Tapia Moreno (Doctor sin doctorado).

Es bien sabido que últimamente está muy en boga el uso de píldoras inteligentes o, como se conocen en la literatura científica, mejoradores cognitivos farmacológicos (MCF).

Su uso con este fin es particularmente alto en profesiones y actividades de gran demanda física y mental como lo pueden ser corredores de bolsa, pilotos aviadores, trabajadores nocturnos y, por supuesto, médicos.

Su uso no solo se limita al mantenimiento de la vigilia, sino que también abarca el “aumento” de la inteligencia o capacidades físicas mediante diferentes potencialidades

como mejorar la memoria de trabajo, aumentar la concentración o disminuir el temblor (para realizar una cirugía, por ejemplo). Estas son las potencialidades que se buscan. Sin embargo, la realidad de los beneficios putativos en muchos de estos fármacos suele ser muy diferente.

¿Qué fármacos entran en este grupo?

Los fármacos con potencial de mejoramiento cognitivo (MC) pueden dividirse en 3 grupos:

  • Estimulantes (metilfenidato y anfetaminas).
  • Inhibidores de acetilcolinesterasa (donepezilo, rivastigmina, galantamina, etc.).
  • Modafinil.

En estos tres se ha encontrado mayor evidencia respecto a su posible utilidad, aunque existan otros medicamentos a los que se atribuyen propiedades de MC —como propranolol o antidepresivos—, empero su evidencia es muy limitada, por lo que no tienden a considerarse MCF.

¿Cómo funcionan?

Como vimos previamente, pertenecen a 3 grupos, por lo que cada uno tiende a funcionar de manera diferente.

Los estimulantes producen una estimulación bloqueando la recaptación de algunos neurotransmisores como dopamina o noradrenalina.

El medicamento prototípico de este grupo es el metilfenidato, este se utiliza principalmente en el tratamiento de TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). Tiene sentido, al menos teórico, que a un fármaco utilizado para tratar el déficit de atención se le atribuyan efectos para aumentar la concentración.

El modafinil es un neuroestimulante que promueve el estado de vigilia.

Clásicamente se utiliza para tratar la narcolepsia o desórdenes del sueño y actúa aumentando la concentración de neurotransmisores como adrenalina, noradrenalina y serotonina. Se propone que, al promover el estado de vigilia, serviría por una parte para la privación del sueño propia de guardias largas y, por otra parte, podría también mejorar la memoria y atención.

Los inhibidores de acetilcolinesterasa como el donepezilo actúan inhibiendo el funcionamiento de la enzima acetilcolinesterasa y son utilizados en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.

Este grupo actúa compensando la pérdida de neuronas productoras de acetilcolina clásica en esta enfermedad. Se ha observado que su uso mejora los síntomas de la demencia, por lo que también se propone como un fármaco con potencial de aumentar habilidades cognitivas.

¿Funcionan realmente?

Si bien en el imaginario público ya se cuentan como fármacos probados para el MC, la realidad en el ámbito científico es mucho más decepcionante,

pues la eficacia de estos fármacos está limitada a ensayos pequeños o medianos donde se han observado resultados que van desde beneficio claro, pasando por ningún efecto y llegando hasta efectos negativos —esto es verdadero para todos los MCF—.

Se considera que se requiere una mayor evidencia respecto a su efectividad y perfil de seguridad para emitir una recomendación para su uso. Es de notar que las expectativas de su efectividad exceden por mucho sus efectos reales en tanto que sus potenciales efectos adversos tienden a desestimarse.

¿Qué efectos adversos pueden surgir de su uso?

Existen diversos efectos adversos específicos de cada tipo de medicamento, pero algunos que comparten en común son reacciones alérgicas, psicosis, riesgo de suicidio y cardiovascular. Además, se ha observado que tanto el metilfenidato como el modafinil tienen un potencial adictivo, particularmente al usarse por periodos prolongados.

¿Qué hacer entonces?

Si bien su uso está restringido por prescripción médica, ello no detiene su uso y distribución indiscriminada, por lo que la información puede ser la mejor arma para tomar una buena decisión.

En resumen, podemos decir que la evidencia respecto a sus beneficios es limitada, que tienen efectos adversos como cualquier medicamento y que el panorama respecto al uso por periodos prolongados en personas sanas es incierto.

Existen otras alternativas “naturales” para aumentar las capacidades cognitivas, como el ejercicio aeróbico, mnemotecnias y cafeína, con resultados similares a los mostrados por este tipo de medicamentos. Al final del día la decisión de usarlo recae en cada quien, pero lo mejor siempre es tomar una decisión informada y con base en la evidencia.


Dr. Mijail Alejandro Tapia Moreno (Doctor sin doctorado) Coordinador de educación y comunicación en BINCA (Bioética Clínica y Neuroética Anáhuac)Mijail Alejandro Tapia Moreno, coordinador de educación y comunicación en BINCA (Bioética Clínica y Neuroética Anáhuac) y conocido en internet como “Doctor sin doctorado”, es médico cirujano egresado de la Universidad Anáhuac y se dedica a la divulgación científica y médica desde 2017.

Cuenta con publicaciones y ponencias internacionales con la línea de investigación de Neuroética. En redes sociales ha incursionado en la creación de infografías, difusión de técnicas de estudio y más recientemente podcasts.


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