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El asma grave preocupa a alergólogos y neumólogos.
Perfeccionar la técnica de inhalación es importante para controlar el asma grave.

Asma grave, cómo abordar una atención domiciliaria

Alergología e InmunologíaNeumología. Cirugía Torácica

El asma grave es una patología que preocupa tanto a neumólogos como a alergólogos. Por esta razón, un grupo de expertos se reunió en la última edición de la Universidad del Asma Grave (UAG). Este encuentro, celebrado el 16 y 17 de marzo, pretende ser un foco de referencia para el paciente con esta patología.

El objetivo del acto es difundir las novedades de la enfermedad. También pretende invitar al intercambio de opiniones entre los especialistas. Ignacio Dávila, profesor de Medicina de la Universidad de Salamanca, y Marina Blanco, responsable de la Unidad de Asma del Hospital de A Coruña dirigieron el acto.

Se calcula que en el mundo entero hay 300 millones de pacientes con asma. De este total, un 5% tiene asma grave no controlada. Los especialistas apuntan que existe una distribución variable en función de la edad o las zonas. La doctora Blanco señaló que el perfil del paciente con asma grave era el de una mujer con comorbilidades de vías altas y edad media. A esto se añade una moderada alteración de la función pulmonar y exacerbaciones frecuentes.

“En España, pueden llegar a ser del 10% en los niños y del 5-6% en adultos. Dentro de estos porcentajes, el asma grave tiene una incidencia de en torno al 5-10% de las asmas y el asma grave no controlada, un 3,9%”, declaró Dávila.

IgE, molécula diana

El asma grave es una enfermedad inflamatoria con un probable desencadenante alérgico. El hallazgo de la IgE supuso un paso adelante en el conocimiento de los factores responsables de la alergia. Además, supone avances importantes en cuanto la clasificación, el tratamiento y el diagnóstico del asma grave.

Esta IgE es una molécula diana para desarrollar terapias como los anticuerpos monoclonales anti-IgE en las terapias biológicas. La doctora Blanco dijo que incluirlos dentro del arsenal terapéutico para el asma grave sin controlar sería un avance en el tratamiento. Novartis explica en una nota de prensa que el primer medicamento que lo hizo fue omalizumab en el 2003. Este fármaco estaba destinado al paciente con asma alérgica con exacerbaciones. La base biológica del tratamiento de asma grave ha permitido controlar pacientes incontrolados y ha evitado el consumo de corticoides orales.

“Tanto los ensayos clínicos como la amplia experiencia que existe de uso en vida real han demostrado eficacia en múltiples aspectos: control de síntomas, disminución de exacerbaciones, mejoría de la función pulmonar en muchos pacientes y mejoría de la calidad de vida”, explicó la doctora.

Desafíos en asma grave

En la reunión se abordaron los desafíos más importantes a la hora de tratar a un paciente con asma grave. Algunos de estos son la rinosinusitis crónica relacionada con pólipos nasales y el control de comorbilidades. Tal y como sugirió Dávila, es importante perfeccionar la adherencia al tratamiento y lograr una técnica adecuada a la hora de inhalar. Además, conviene afrontar las consecuencias con los corticoides.

Las novedades más destacadas de la nueva edición se centraron en la presentación de nuevos tratamientos. Estos incluían la administración domiciliaria de biológicos que permiten el manejo domiciliario del paciente. Para Dávila, esto supone una mejor calidad de vida del paciente, que solo tiene que acudir al hospital para revisiones rutinarias.

Por su parte, Blanco afirmó que las jeringas precargadas para la autoadministración de estos fármacos son un cambio sustancial. La razón es porque evitan desplazamientos al paciente y el consumo de recursos sanitarios hospitalarios.

Repercusión en la vida del paciente

Sin duda, el asma grave afecta a la calidad de vida del paciente. Altera sus rutinas, limita sus actividades… lo que implica una interrupción de la vida cotidiana, según Dávila. En una encuesta realizada a 1333 pacientes con asma grave, se demostró la alta carga de enfermedad de quienes la padecen. Un 51% de quienes la sufren han visto negativizada su autoestima y un 50% tuvo alguna patología psicológica.