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Banalización, estigma e infradiagnóstico: #BipolarNoEsBroma

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“¿Alguna vez has utilizado el término bipolar para referirte al carácter de una persona? Si es así, estás contribuyendo a la banalización de la enfermedad”, avisa la presidenta de la Asociación Bipolar de Madrid, Isabel Mesa. Trivializar el problema es, junto con el estigma y el diagnóstico tardío, uno de los mayores obstáculos a los que se enfrenta el paciente bipolar. Contra estas dificultades nace #BipolarNoEsBroma, una exposición itinerante que, tras su paso por el Hospital Clínico de Barcelona, llega al Ramón y Cajal de Madrid.

La muestra, que se podrá visitar hasta el 30 de noviembre en el vestíbulo del hospital, expone las obras de los finalistas que concursaron para ilustrar El Viaje de Carlota, un microrrelato con una protagonista bipolar. “La mejor manera de erradicar el estigma es visibilizándolo; de la misma manera que se está haciendo con la violencia de género o las campañas de seguridad vial”, defiende Mesa durante la presentación de #BipolarNoEsBroma a la que ha acudido MedsBla. “Aún hay familias que ocultan la enfermedad mental y eso es vergonzoso”, lamenta Mesa, “quizás no lo harían si viesen el problema en la televisión todos los días”.

En esta línea, la presidenta de la asociación y paciente desde la infancia exige una mayor inversión por parte de las autoridades en campañas de sensibilización para colegios y universidades; en especial, las de Ciencias de la Información. “Pedimos a los medios que no asocien necesariamente la enfermedad a imágenes de violencia o conflictivas para divulgar una noticia sobre el trastorno bipolar” ya que, ello contribuye a un rechazo injustificado por parte de la sociedad, basado, además en tópicos falsos.

“El trastorno bipolar puede tener muchas consecuencias si no se trata, como cualquier otra enfermedad, pero hoy en día tenemos herramientas terapéuticas de sobra para que el modelo de esta enfermedad sea igual al de, por ejemplo, una diabetes”, asegura el doctor José Manuel Montes, jefe de la sección de Psiquiatría del Ramón y Cajal. “El trastorno bipolar no es más que un trastorno en el funcionamiento de las áreas del cerebro implicadas en las emociones”, resume el especialista.

“El ser humano es, prácticamente, emociones; todos sentimos emociones fuertes y, además, son una parte fundamental para vivir; el problema viene cuando esas emociones de desbordan puntualmente en lo que llamamos episodios de manía o depresión”, explica Montes. En estos episodios se encuentra la tercera pata del triángulo banalización-estigma-infradiagnóstico: es difícil que un paciente o su familia detecte un episodio de hipomanía y que se trata de “un estado de exaltación del ánimo sin perder el sentido de la realidad; es decir, aumenta la energía sin consecuencias graves de manera que, el enfermo no va al médico”, explica el psiquiatra.

De esta forma, el enfermo tiende a acudir a la consulta por episodios depresivos, cuyos síntomas pueden conducir a un diagnóstico erróneo de depresión unipolar. “Hay que indagar más”, pide Isabel Mesa, “porque si no, el enfermo de trastorno bipolar acaba tomando fármacos antidepresivos que empeoran la situación hasta que aparece un brote psicótico”. Según cifras de la Fundación Bipolar y la Sociedad Española de Psiquiatría, cerca de un millón de personas sufrirían trastorno bipolar en España, de las cuales solo 300.000 contarían con un diagnóstico. Es decir, 7 de cada 10 personas son bipolares y no lo saben.

Sin un tratamiento, los episodios se suceden y, con ellos, el deterioro cognitivo, de la salud física y de las relaciones laborales y familiares y, en ultima instancia, de la funcionalidad del paciente. Pero, “con una atención adecuada, la mayoría estas personas podrían llevar una vida totalmente normalizada”, insiste Montes, quien destaca la importancia del abordaje psicoeducativo como complemento al farmacológico. “El tratamiento del trastorno bipolar se basa sobre todo el estabilizadores del ánimo a bese de sales de litio y, cada vez más, con algunos antipsicóticos, pero, de forma paralela es importante seguir un programa de psicoeduación para adquirir conocimientos sobre el propio trastorno”.

Esta herramienta también contribuye a aumentar la adhesión a la terapia e inculcar hábitos saludables. “Existe una predisposición genética al trastorno bipolar, pero el consumo de drogas exacerba y precipita los episodios y, además, enmascara los síntomas”, ejemplifica. A la presentación #BipolarNoEsBroma también ha acudido Sara Montero, en representación de Lundbeck Iberia, farmacéutica dedicada en exclusiva a patologías relacionadas con sistema nervioso central.