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Los callos en el pie son buenos para andar descalzo

callos en el pie
Un estudio, elaborado por científicos de las universidades de Harvard y de Chemnitz, asegura que los callos en el pie protegen las plantas de las personas que andan descalzas.
Ciencia y Tecnología

Un estudio, elaborado por científicos de las universidades de Harvard y de Chemnitz, asegura que los callos en el pie protegen las plantas de las personas que andan descalzas. La investigación aparece publicada en la revista Nature. En ella, los autores afirman que los zapatos con suela de almohadilla reducen la sensibilidad. Además, alteran las fuerzas transmitidas de los pies a las articulaciones.

Asimismo, el calzado con suelas delgadas, rígidas y sin acolchado, como los mocasines o las sandalias, podría ofrecer una protección y sensibilidad parecida a la que otorgan los callos. De hecho, el investigador Thomas L. Milani reconoce que el objetivo de su estudio no fue encontrar aplicaciones en el calzado o las plantas del pie sino “conocer realmente cómo evolucionaron nuestros cuerpos”.

Por otro lado, sus hallazgos apoyan la hipótesis de que las callosidades plantares no comprometen la percepción táctil. Milani incide en que “fue una gran satisfacción”, ya que en la comunidad este hallazgo “es y será discutido con gran controversia”. Además, los callos gruesos en los pies se desarrollan naturalmente en personas que habitualmente caminan descalzas, ofreciendo protección en superficies incómodas o resbaladizas. No obstante, los zapatos modernos ofrecen una protección similar, pero reducen la capacidad de percibir los estímulos táctiles.

Estudio

La investigación se centró en los pies de 81 adultos kenianos y 22 estadounidenses. Confirmó que, como era de esperar, los callos tienden a ser más gruesos y duros en aquellas personas que caminan descalzas que en aquellas que usan zapatos regularmente. No obstante, el trabajo confirma que el grosor del callo no altera la sensibilidad de los nervios de las plantas de los pies.

En este sentido, muestra que el calzado afecta a las fuerzas de impacto del pie que golpea el suelo. Por esta razón, da más energía a las articulaciones que la que se observa en los individuos con callosidades gruesas. “Hasta donde sabemos, la función del callo en relación con la capacidad sensorial del pie humano nunca se ha probado, especialmente desde un punto de vista antropológico”, concluye Milani.