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ChemSex, un asunto serio para la salud pública

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El ChemSex, un fenómeno que cada vez tiene más adeptos en España, debería alertar a las autoridades sanitarias, pero no lo hace. MedLab.email asistió ayer al seminario organizado por la Cátedra de Salud, Crecimiento y Sostenibilidad MSD-UIMP y la Cátedra de Enfermedades Infecciosas y Vacunología de la Universidad Rey Juan Carlos URJC-MSD para conocer las consecuencias médicas y sociales que rodean a esta práctica sexual.

Pero ¿qué es el ChemSex? El sexo químico consiste en consumir drogas ilegales durante muchas horas seguidas, incluso varios días, para potenciar, alargar y facilitar las relaciones sexuales. Este fenómeno está asociado, según indican los expertos, a un mayor riesgo de transmisiones sexuales, especialmente la hepatitis C y el VIH. Las drogas utilizadas en el ChemSex, además, pueden interactuar con los fármacos que se usan para tratar las infecciones, por lo que se reduce su eficacia.

Este seminario ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de concienciar a la población de esta nueva modalidad de práctica de riesgo a través de los medios de comunicación. El punto de partida de esta concienciación es el libro 99 preguntas clave sobre ChemSex, una publicación destinada a profesionales sanitarios que analiza el ChemSex desde la Infectología y la Psiquiatría. El libro ha sido editado por GeSIDA y ha contado con la colaboración de la farmacéutica MSD.

Una realidad social

Juan Emilio Losa, de la Fundación Hospital Alcorcón de Madrid, dejo claro que el ChemSex es una realidad social a la que no se debe dar la espalda. Según explicó, una de las herramientas que facilita estos maratones sexuales con drogas recreativas ilegales es que se ha perdido el miedo el a las enfermedades de transmisión sexual y a la existencia de aplicaciones que facilitan el contacto entre los asiduos a estas prácticas.

“Ha cambiado el paradigma del usuario de droga. No estamos ante el clásico adicto a la heroína. Ahora, el perfil del consumidor es una persona homosexual o bisexual, sin pareja estable, con estudios universitarios, con trabajo, que usa las aplicaciones para buscar contactos y se reúne en domicilios particulares para la práctica de ChemSex”, así resumió Santiago Moreno, del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, los rasgos identificativos de los adeptos a esta práctica.

Estudios recientes asocian el uso del ChemSex con conductas sexuales de riesgo, sobre todo con hombres que tienen sexo con otros hombres debido al efecto desinhibidor y estimulante. Además, destaca que se baja la guardia en la protección y las enfermedades por transmisión sexual, como gonorrea, sífilis o clamidia, aumentan. Así resumió el doctor José Luis Blanco, del Hospital Clinic de Barcelona, su argumentación en relación con esta práctica sexual.

“En una encuesta realizada a 90 pacientes del Hospital Clinic que acudieron a consulta por alguna enfermedad de transmisión sexual, el 47% había consumido ChemSex. El 100% era hombres y el 88% era VIH+”, comentó el doctor Blanco.

Como condicionante extra, desde este seminario quisieron destacar el peligro de las interacciones de las drogas en el tratamiento antirretroviral, y las adiciones que estas causan al alterar el circuito límbico de recompensa que induce la repetición compulsiva. “Estas interacciones pueden suponer un condicionante para la salud que debe ser tenido en cuenta”, apuntó el doctor Blanco.

"Sexo, drogas y tú", un programa de Apoyo Positivo.

Santiago Moreno, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, repaso el hecho de que el ChemSex requiere de una intención específica para tener encuentros sexuales de días de duración (muchas veces de viernes a lunes). También señaló que, aunque prolifera el policonsumo, las drogas más habituales son: mefedrona, GHB/GBL y metanfetamina cristal.

“Lo que ahora se inicia como un problema emergente, se puede convertir en un auténtico problema de salud si no se actúa de un modo eficiente”, señaló el doctor Moreno.

De parte de la ONG Apoyo Positivo, asistió su director, Jorge Garrido, quien matizó que el ChemSex solo era la punta de icerberg tras el cual se escondía un problema subyacente. “El mayor problema es la propia adición a este tipo de sexo por carencias emocionales o problemas mentales graves”, apuntó Garrido. Luego, insistió en que aún hay pocos proyectos de ayuda contra estas adiciones, excepto el suyo: “Sexo, drogas y tú”, premiado por la Sociedad Española de Psiquiatría.

Todos estos ponentes coinciden en que el ChemSex es una realidad de cuya existencia la sociedad debía estar informada desde los medios de comunicación. Juan Emilio Losa, director de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas y Vacunología Rey Juan Carlos-MSD concluyó diciendo que era necesario que los periodistas tuvieran conocimientos básicos ofrecidos directamente por los profesionales que se enfrentan a este fenómeno.