NOTICIAS DIARIAS

Complicaciones de la faloplastia: la mayoría son menores

Iván Mañero, cirujano plástico.
Iván Mañero es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.
Cirugía Plástica, Estética y Reparadora

Las complicaciones de la faloplastia no son algo habitual. Así lo ha asegurado el cirujano plástico Iván Mañero a MedsBla. Este experto en cirugía de reasignación de género estuvo al frente de la Unidad de Trastornos de Género del Hospital Clínic de Barcelona y ahora está centrado en su propia clínica y la fundación que lleva su nombre. Tal y como explicó, la faloplastia es una de las técnicas quirúrgicas propias de la reasignación de sexo de mujer a hombre. Sin embargo, no es la única indicación.

PREGUNTA.- ¿En qué casos se realiza la faloplastia?

RESPUESTA.- La faloplastia por definición es la reconstrucción del órgano genital masculino, generalmente sin los testículos. Esta cirugía suele realizarse en transexuales masculinos para asignar un sexo masculino donde no lo hay. Pero no es una cirugía exclusiva de transexuales. Hombres con cáncer de pene, traumatismos y los que han sufrido accidentes de coche o moto con amputación del pene también se benefician de esta intervención. Incluso se han dado casos en los que, de forma anecdótica, algunas mujeres por venganza han cortado el pene del hombre. Si el cortado no se puede reimplantar, hay que hacer también una faloplastia.

P.- ¿Cuál es el perfil del paciente que se somete a este tipo de intervención?

R.- Básicamente hay 2 perfiles. Hoy día, el más habitual es el hombre nacido con cuerpo de mujer que quiere acabar todo su proceso reconstruyendo sus genitales a modo de pene. El otro perfil es cualquier hombre biológico natural que a lo largo de su vida ha tenido un accidente, un cáncer o una amputación. Este es muchísimo menos frecuente. También existen hombres que han nacido con micropene por algún motivo y esto les provoca unos niveles de ansiedad que hacen que requieran o pidan una faloplastia.

Apuesta por el autotrasplante

Anatomía de pene erecto. Dibujo.
P.- ¿Cuáles son las técnicas más usadas y en qué consisten?

R.- En la mayoría de los casos, realizamos un autotrasplante. Es una técnica compleja en la que, normalmente, se utiliza piel del antebrazo del paciente, y se incorporan arterias, venas y nervios. Se extrae la piel, se reconstruye, se modela un pene y, posteriormente, se autotrasplanta empalmando arterias, venas y nervios a la zona genital para que el pene tenga sensibilidad. Si el paciente es un hombre transexual, se empalman esos nervios a los del clítoris y a los de la piel. Si ha sufrido una amputación, se empalman a los nervios del pene que hayan quedado. También es posible construir un falo con piel de la espalda, de la pierna, del abdomen… Pero en la gran mayoría de estos casos no queda un pene ni tan natural ni con la misma sensibilidad.

P.- Ese pene es sensible, ¿pero es funcional?

R.- Cuando reconstruimos un pene, este carece de un órgano fundamental para la erección: el tejido eréctil. Este tejido eréctil no está en ninguna otra parte del cuerpo, por lo cual no se puede trasplantar ni recrear de ninguna de las maneras. El tejido eréctil tiene como función la erección. Esta se produce al llenar de sangre el pene, abriendo y cerrando unas compuertas. Para simular este efecto biológico, se usa una prótesis de pene. Estas prótesis se inventaron para hombres con problemas de impotencia y, de hecho, es para lo que más se utilizan. En vez de hincharse de sangre, la prótesis se llena de suero, consiguiendo una erección que permite tener relaciones sexuales.

P.- ¿La faloplastia es una práctica segura? ¿Hay casos de fracaso?

R.- El tipo de cirugía y la técnica obviamente son muy seguras para el paciente. No deja de ser un autotrasplante, por lo que los niveles de rechazo son muy bajos. Pero obviamente, como cualquier cirugía, puede tener sus complicaciones.

Complicaciones de la faloplastia

 

Dibujos de penes.
P.- ¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes?

R.- En Medicina existen 2 grandes grupos de complicaciones: muy graves y menos graves. Las complicaciones de la faloplastia muy graves suelen ser las agudas, las que pasan en el momento. En los primeros días tras la operación, puede perderse el pene reconstruido por rechazo. Si esto no ocurre, pueden darse luego complicaciones más leves, generalmente fáciles de resolver. Por ejemplo, una infección, una fístula o que la cicatrización haya cerrado el conducto de la uretra y no deje salir la orina… Todas estas cosas pueden pasar, pero no son frecuentes y suelen tener una solución. Las primeras son poco comunes. Las complicaciones de la faloplastia más frecuentes en general son las menores.

P.-  Y las implicaciones psicológicas de esta intervención, ¿se tienen en cuenta?

R.- Cuando está claro que el paciente que tenemos delante es un varón transexual, no se necesitan muchos criterios psicológicos. Esa persona ha tenido ese deseo desde niño, con lo cual la operación solo aporta felicidad para el paciente, aumenta su autoestima. Hay que imaginarse que el transexual masculino es un paciente con apariencia de hombre por fuera, con su barba, sus entradas, su musculatura. Es decir, es un hombre de arriba abajo y ha nacido con vagina. Cuando se le aporta un falo, es lo que desea. Se puede comparar con un señor que necesita un corazón y se lo van a trasplantar. Es otro órgano, aunque sexual, que puede tener connotaciones culturales o religiosas, aunque no deja de ser un órgano.

“El cirujano tiene que negarse a hacer una intervención que el paciente no necesita”.

Ahora bien, cuando esta intervención va dirigida a hombres que tienen el síndrome del gimnasio, es diferente. Si los pacientes son varones que se miran el pene, se lo ven pequeño comparado con los otros y llegan a la consulta solicitando un pene más grande y más grueso, en muchos casos es necesario un informe psicológico. Porque la gran mayoría de veces no necesita nada y el cirujano tiene que negarse a hacer una intervención que no necesita.

Si el paciente insiste mucho, probablemente hay que hacerlo pasar por un psicólogo, porque lo que hay ahí es un trastorno que se llama dismorfofobia, donde está clasificada también la anorexia. Dicha patología (y lo define el nombre) la sufre un paciente que se ve diferente de cómo realmente es. Ya sea la niña delgadísima de 20 kilos que se ve gorda en el espejo o el chico que tiene un pene normal y que se lo ve muy pequeño. En estos casos sí es obligatorio un informe psicológico.