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Crecen los casos de insuficiencia renal crónica en México

La insuficiencia renal crónica en México
La insuficiencia renal crónica en México es un trastorno altamente relacionada con la obesidad y la diabetes.
Latinoamérica

La insuficiencia renal crónica en México es una enfermedad que se encuentra en un estado de constante crecimiento. La discapacidad que genera esta patología debe considerar diferentes efectos, dada la falta de atención y a las condiciones socioeconómicas que la generan. Por lo tanto, el acceso a los servicios para tratar dicha patología está condicionado a factores de tipo social y biológico. Así lo señala un estudio de MEDWave.

Por otro lado, la insuficiencia renal crónica en México es un trastorno altamente relacionada con la obesidad y la diabetes. Desde la perspectiva financiera, la relación costo-efectividad de una intervención depende del producto interno bruto local. Sin embargo,  para esta enfermedad, la intervención no resulta costo efectiva.

De acuerdo con el Institute for Health Metrics and Evaluation, de 2005 a 2016 esta enfermedad era la tercera causa de muerte en México.

Prevalencia en México

La prevalencia de la insuficiencia renal crónica en México muestra un requerimiento creciente en cuanto a las terapias de diálisis, peritoneal y hemodiálisis. La demanda de tratamientos sigue dependiendo en gran manera del recurso tecnológico. Es por esto por lo que se requiere de medidas preventivas oportunas, así como de tratamientos efectivos para atender esta necesidad.

Asimismo, especialistas afirman que se necesita de estrategias centradas en el paciente, que aborden todos los aspectos que impactan su calidad de vida. Por otro lado, el combate a las enfermedades dentro del sistema de salud mexicano (IMSS) está condicionado por los límites presupuestales que tiene el estado.

Los empleos formales contribuyen con sus cuotas a la seguridad social para que se les ofrezcan los servicios públicos. La situación es más apremiante tanto para la población de bajos ingresos como la de extrema pobreza. En ambos segmentos los afectados no cuentan con los recursos económicos necesarios ni con seguridad social que cubra los servicios médicos.

Los resultados obtenidos de los modelos generalizados y logarítmico identificaron que la zona centro del país tiene una mayor incidencia de enfermedad. Esta última mantiene valores cercanos entre los sectores rural y urbano. Esto significa que las áreas limítrofes representan un entorno desfavorable para las defunciones por este tipo de enfermedad.

Detección oportuna

Durante el estudio también se pudo constatar que cuanto mayor sea el nivel educativo, menor incidencia se presenta. Por ello se cree que la preparación académica juega un papel importante en la detección oportuna. Asimismo, ayuda potencialmente en la atención de los requerimientos de estas mismas.

De igual forma, también se puede apreciar cómo la enfermedad afecta el ciclo de vida laboral de la mujer. En la adultez temprana, la enfermedad provoca una reducción de las capacidades humanas y económicas, y deteriora el funcionamiento en el hogar. En la adultez intermedia la premenopausia, junto con la enfermedad, pueden detonar estrés físico y emocional agravando el estado de desamparo.

Asimismo, en la etapa de adulto mayor se oficializa el retiro de la ocupación laboral. Esta se basa en la calidad de vida reflejada en el estado de salud. Según este estudio, la enfermedad podrá causar alteraciones definitivas que permanecerán de por vida.

Uno de los primeros pasos marcado como prioritario es la creación de un registro nacional de enfermos renales. Con ello se permitirá recabar la información básica de la población con insuficiencia renal crónica. Esto último con la finalidad de planear en forma de programas que evalúen los cursos a seguir para mejorar la prevención y el tratamiento.