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El daño cerebral por consumir alcohol no cesa al dejar de beber

Confirman que el daño cerebral por consumir alcohol se mantiene aunque se deje de beber.
El daño cerebral por consumir alcohol en exceso no desaparece al dejar de beber.
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El daño cerebral por consumir alcohol no desaparece al dejar de beber. Así lo concluye un estudio publicado en JAMA Psychiatry. Tal y como recoge EFE, el consumo excesivo de alcohol está en el origen de más de 200 enfermedades. Por primera vez un estudio confirma que el daño cerebral por consumir alcohol no desparece al dejar de beber. Los investigadores han comprobado que el consumo de alcohol provoca una alteración generalizada de la sustancia blanca del cerebro.

El consumo excesivo de alcohol provoca más de 3 millones de muertes al año en el mundo. La detección temprana de los efectos que provoca en el organismo es clave para los neurocientíficos, apunta EFE.

Para analizar el daño cerebral por consumir alcohol en exceso, los investigadores reclutaron a 91 pacientes. Los pacientes tenían una edad media de 46 años y estaban hospitalizados en Alemania por alcoholismo. Según EFE, la modificación de esta sustancia afecta a las estructuras relacionadas con la comunicación entre los 2 hemisferios.

También puede incidir en la toma de decisiones y a la memoria, añade. El estudio ha estado liderado por el Instituto de Neurociencias de Alicante y el Instituto Central de Salud Mental de Heidelberg.

Efectos tóxicos del alcohol en la materia blanca

El estudio se completó con un modelo de ratas que ha demostrado una preferencia natural por el alcohol. Todos los pacientes, explica la investigadora Silvia de Santis, participaron voluntariamente y sufrían una enfermedad psiquiátrica asociada al consumo de alcohol. Los investigadores comprobaron que los pacientes desarrollaron daño cerebral por consumir alcohol de forma excesiva. El daño se produjo en la materia blanca.

Estos resultados desmienten la creencia de que los efectos nocivos del alcohol desaparecen cuando se deja de beber. Por otro lado, ponen de relieve que los déficits cerebrales permanentes pueden producirse antes de lo que se pensaba hasta ahora. Los investigadores obtuvieron los resultados a través de resonancia magnética. Emplearon este procedimiento durante las primeras semanas de abstinencia.

El investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante, Santiago Canals, destaca que la toxicidad del alcohol cesa al dejar de beber. Sin embargo, Canals aclara que los cambios que produce en el cerebro siguen progresando. Esto se debe a que el alcohol provoca un proceso inflamatorio que avanza incluso cuando ya no se consume. Para Canals, estos resultados “son sorprendentes”. A su juicio, este hallazgo podría relacionarse con la facilidad de recaída que se produce en algunos pacientes.