Beatriz Puente Espada es teniente coronel especialista en Medicina Aeroespacial. En su visita a Medlab Media Group, la facultativa reseña que una de las dificultades de su profesión es “tener que decidir sobre la aptitud de las personas para el vuelo”. Es “muy vocacional” y, por eso, cuando una persona tiene que decirle a otra que no puede volar, “no es una situación nada fácil”.

Puente Espada investiga accidentes aéreos militares y asegura que lo más complicado es desplazarse al lugar de la catástrofe. “Tenemos la responsabilidad de investigar el porqué” y tratar con familias y amigos de las personas fallecidas.

La teniente coronel recuerda especialmente la desgracia en la base aérea de Albacete en 2015. “Nos entrevistamos con todos”, desde los controladores -que han escuchado la conversación entre el piloto y el puesto de control- hasta los testigos del accidente.

La especialista ha insistido en que durante su etapa universitaria decidió ser médico militar porque siempre le gustaron las Fuerzas Armadas. El núcleo de población es “más pequeño” y, por tanto, “más familiar”. Se ha encontrado gente que entra en el Ejército por vocación y otros a los que no les gusta nada.

Consejos para futuros médicos aeroespaciales

Beatriz Puente señala que es “muy raro” que alguien quiera dedicarse a esta disciplina porque es “un campo muy limitado”. Según la sanitaria, cuando una persona estudia la carrera de Medicina se enfoca a la asistencia al paciente. «Es complicado” que los futuros médicos decidan dedicarse a la Medicina Aeroespacial o a la Anatomía Patológica.

Entiende su rechazo, porque al cambiar de la vida militar a la civil “solo puedes ser médico examinador aéreo”. Es un curso básico de 60 horas. A él se añade otro de 60 horas que te permitiría hacer reconocimientos a pilotos de transporte y comerciales y controladores.

Puente Espada reconoce que “hace mucho tiempo que no recomiendo nada a nadie, solo cuento cómo me ha ido a mí”. Informa de que hay varias formas de acceder a la formación especializada dentro del Ejército: a través de la oposición clásica, donde se ingresa sabiendo la especialidad que uno quiere cursar. La otra es a través del Centro Universitario de Defensa, donde la institución es la encargada de asignar la especialidad al futuro médico. No obstante, la especialista recuerda que no está segura de ello.

Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial

Para la teniente coronel, el Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial (CIMA) tuvo un problema coyuntural. Al principio dependía del Ejército del Aire, después se unificó toda la Sanidad, pasando a formar parte de los Cuerpos Comunes. Más tarde, el propio centro se trasladó a dependencias del órgano central del Ministerio de Defensa y “fue una ruptura». A su juicio, «pasamos de ser un centro sanitario exclusivo dependiente del Ejército del Aire, a ser uno más de entre todos los hospitales de la red asistencial”.

En definitiva, la médica ha explicado que es “normal” que si la institución tiene unos recursos, tenga que distribuirlos de la forma más adecuada. Por eso, ha indicado que estuvieron años resistiendo “como podíamos”. “Pasamos de ser el hijo único de una familia rica al hermano pequeño de una familia numerosa”. Finalmente, la especialista ha sostenido que en el año 2013 volvieron a depender otra vez del Ejército del Aire, lo que ha supuesto un gran impulso para el CIMA y la medicina aeroespacial.