Juan Antonio Corbalán es experto en Medicina del Deporte y miembro de la Comisión Antidopaje de la Federación Española de Baloncesto. Conoce de cerca la lacra del dopaje. El exbaloncestista indica durante los Desayunos Informativos de MedsBla que hay una gran cantidad de personas que buscan doparse sin ser deportistas de élite. “He visto casos de aficionados o de personas que tienen que pasar pruebas físicas como parte de unas oposiciones que buscan recetas para adquirir anabolizantes”.

El médico cree que el problema del dopaje entre personas que no son deportistas de élite se soluciona con educación. “El dopaje se combate con la responsabilidad del propio deportista, quien debe de estar informado de los efectos nocivos que estos compuestos tienen sobre el organismo”. Juan Antonio Corbalán subraya que la línea entre querer cuidarse y la obsesión por el deporte es muy delgada y “una aberración fruto de la neurosis que crea nuestra sociedad”.

Corbalán opina que detrás de la moda del deporte no hay más que la necesidad de generar beneficios de la industria deportiva. “Un deporte se pone de moda y mucha gente comienza a practicarlo de forma masiva. Si un deporte se realiza de manera inadecuada puede ser muy dañino para la persona. La actividad deportiva gusta porque es beneficiosa para el cuerpo y para el intelecto, pero en la actualidad, mucha gente lo practica de manera excesiva e irresponsable”, apunta el médico.

El deporte y la tercera edad

Corbalán cree que las personas mayores pueden llegar a ser un problema en el mundo del deporte. “Algunos quieren correr maratones o presentarse a competiciones extremas”. Según él, todo el mundo puede practicar deporte dentro de sus limitaciones. “El sentido común y la inteligencia es lo más importante a la hora de hacer ejercicio, si no se puede correr un maratón, se corre medio maratón, siempre dentro del esfuerzo saludable”.

Corbalán explica que no todo el mundo que practica deporte por diversión o salud se somete a un examen médico. El experto apunta que, con el historial clínico, un cardiograma y con el análisis de la herencia genética familiar basta para saber qué problemas puede tener el paciente en la práctica deportiva. “Yo exigiría una prueba de esfuerzo para las personas de más de 45 años y, con los resultados en la mano, diseñaría el plan deportivo del paciente”, subraya.