Rescate a un senderista

Alfonso Morán, médico de Emergencias Extrahospitalarias de distintos servicios públicos de salud participó en los Desayunos Informativos de MMG. Morán tenía muy reciente el rescate a un senderista llevado a cabo una semana antes. En esta entrevista, explicó cómo vivió los acontecimientos.

A las 17:30 del pasado 17 de febrero se activaba la alarma para rescatar a un senderista desaparecido en las hoces del río Guadiana en la Puebla de Don Rodrigo (Ciudad Real). A esa hora, el helicóptero Gigante 2 del SESCAM, con base en Almagro, iniciaba su protocolo de actuación.

Las labores de búsqueda, asistencia y rescate empezaron tan rápido como fue posible. A las 18.00 horas, los sanitarios llegaron a zona donde se produjo el incidente. Allí se encontraron a un equipo de bomberos, a la Guardia Civil y a una ambulancia que les resumió la situación.

Cuando los médicos de emergencias llegaron al estrecho de las hoces, recopilaron la información de las fuerzas de seguridad estatales y de los voluntarios. Por suerte, un excursionista había visto al herido e informó a los médicos de emergencias de su localización exacta.

Equipo se rescate

A eso de las 18.45 horas, los sanitarios decidieron llegar hasta el senderista herido andando. Por eso, improvisaron un pequeño equipo de rescate formado por un guardia civil conocedor del terreno, un montañero voluntario, Alfonso Morán y su enfermero. Pese a que ninguno de ellos era escalador profesional, tenían claro que se tomarían las medidas necesarias para salvar al joven.

Minutos después, cogieron su material: 2 mochilas de ataque para vía aérea y circulatorio, un equipo de férulas de inmovilización, un monitor de constantes, un mosquetón, una eslinga de 10 metros del 4×4 de la Guardia Civil, teléfonos móviles con baterías de recarga, los frontales de luz y linternas suficientes. Ya estaban preparados para iniciar las labores de rescate.

“Yo tenía claro que si no llegamos a tiempo este chico se muere”, declaró Alfonso Morán, médico de emergencias del SESCAM.

Paciente policontusionado 

Durante 2 horas, sortearon las dificultades que se encontraron. No llevaban el calzado adecuado, había barrizales, zarzas, ríos con fango, escasa luz. Por fin, llegaron al lugar donde se encontraba el senderista herido. Estaba semisentado, apoyado sobre una roca y acompañado de 2 agentes medioambientales.

Hacía las 21 horas, se le realizó la primera exploración: múltiples erosiones leves, una herida incisa en la frente y policontusiones por todo el cuerpo. El senderista estaba dolorido, edematoso y decía que no podía moverse. Según las fuentes consultadas, no se apreciaba deformidad ni crepitancias y se mantuvo siempre consciente.

Tras valorarlo, los facultativos comenzaron la terapia analgésica por vía intravenosa. Luego, buscaron un lugar donde el senderista pudiera pasar la noche protegido hasta que lo trasladaran al hospital. No tenían comida, no tenían bebidas, no tenían mantas…, solo disponían de un mechero con el que hicieron fuego para poder combatir el invierno.

Relación riesgos-beneficios

Sin poder precisar hora, llegaron 2 bomberos en una lancha para evacuar al herido por agua, opción que se descartó porque el médico se negó a separarse de él y en la barca no cabía. La relación riesgo-beneficio, les volvió a hacer pensar que lo mejor era pasar allí la noche, por lo que lo bomberos regresaron a su punto de partida.

“Cuando te ves en esta situación, piensas que tienes que llegar hasta el herido. Bajo ningún concepto se te ocurre hacer algo con lo que pases de ser rescatador a víctima”, reflexionó Alfonso Morán.

Todo estaba preparado para que a primera hora de la mañana llegara el helicóptero de la Guardia Civil y evacuara. Mientras, esa noche el senderista estuvo controlado con analgesia suficiente. Además, no presentó riesgo de hipotermia gracias a ese campamento improvisado que la situación les obligó a forzar.

Hacia las 08.00 del día siguiente, prepararon al senderista para su traslado al Hospital de Ciudad Real. Media hora después, llegaron 2 miembros del Grupo GREIM de la Guardia Civil para analizar el terreno e informar del acceso al helicóptero de rescate. A eso de las 09.00, el helicóptero del SESCAM llegó al punto donde había aterrizado el día anterior y trasladaron al senderista al helipuerto del hospital.