senderista

Un senderista se despeño el pasado sábado 17 de febrero en un paraje de las hoces del río Guadiana en la Puebla de Don Rodrigo (Ciudad Real). Los medios de comunicación de Castilla-La Mancha se hacían eco de la noticia al día siguiente y la Guardia Civil publicó un vídeo en  You Tube resumiendo el suceso.
¿Cómo vivió el senderista el accidente y el rescate en primera persona? ¿Qué se les pasaba por la cabeza a los médicos de emergencias que fueron a rescatarlo? MedsBla ha hablado con ambas partes de la historia para hacer una reconstrucción de los hechos, después de que Alfonso Morán, el médico de emergencias que asistió al herido, protagonizara otro Desayuno Informativo .
Sábado por la mañana. L. M., un joven de 31 años natural de Madridejos y profesor de profesión, decidió salir con la bicicleta con 2 compañeros de trabajo para explorar el terrero de una zona de las hoces. El motivo era analizar el paraje para llevar a sus alumnos a tomar contacto con la naturaleza como parte de una actividad escolar en el marco del aprendizaje ABP (aprendizaje basado en problemas), el Proyecto Río del colegio en el que actualmente enseña.
Los 2 compañeros del senderista se quedaron en la entrada del cañón y él decidió adentrarse un poco para hacer unas grabaciones a pie. L. M. cada vez se alejaba más motivado por el impulso de inmortalizar con su cámara de vídeo el paisaje. Ajeno a la dificultad que entrañaba su decisión, continuó su vídeo por el río. De repente, comenzó a pisar unas pizarras incrustadas en el suelo… pero las últimas estaban húmedas y resbaló.

“Activé el modo supervivencia”

El senderista comenzó a ponerse nervioso, según relató a nuestra plataforma de noticias. “Me coloqué mirando a una piedra y me apoyé en un árbol. No sabía que me iba a caer, sabía que había un salto y tenía que hacerlo, pero no que me caería”, matizó el profesor. “Me hice daño en los pies y en las vértebras. Avancé como pude hasta la orilla y me quedé allí sin poder moverme”

“Activé el modo supervivencia. Como me dolía la cabeza, me hice una foto y me quedé más tranquilo al ver que solo era una herida. Me quité calcetín y lo usé para beber agua del río a la espera de que alguien se diera cuenta de que estaba allí. Gritaba para que me encontraran, no solo esperaba que me vieran”, relató el joven.

Aunque intentó ponerse en contacto con sus compañeros por teléfono, la escasa cobertura impedía la comunicación. Mientras, sus 2 compañeros decidieron separarse; uno de ellos se marchó para avisar a los servicios de emergencias, el otro se quedó buscando a L. M. Pero su suerte cambiaría cuando un montañero que pasaba por allí le oyó y le vio después con sus prismáticos.

La noche más larga de su vida

A las 18.30 llegaron 2 agentes forestales y a las 18.40, aproximadamente, el helicóptero del SESCAM, al que le fue imposible aterrizar debido a lo abrupto del terreno. El médico de urgencias, Alfonso Morán y su compañero, decidieron, sin lugar a dudas, seguir con su cometido andando pese a no ser escaladores y no llevar la indumentaria adecuada.
Los 2 agentes forestales, los 2 médicos, el montañero que quiso quedarse a ayudar, un guardia civil que accedió hasta la zona y 2 bomberos formaron el grupo de rescate que permanecería con el senderista herido 18 horas, las más largas, quizás, de su vida.

“Yo solo pensaba en cómo se estaría enterando mi madre y me hermana. Más que el dolor, me incomodan los pensamientos negativos y los escalofríos, 2 aspectos que la analgesia logró reducirme”.

Conscientes de la situación, el equipo de rescate decidió que no podían salir de allí hasta el día siguiente. Por aire era imposible; por agua, aunque los 2 bomberos aparecieron en el río en una lancha, todavía más; y andar con el herido por una zona pedregosa como la de las hoces, era una locura impensable. Así que la decisión fue tajante: pasar la noche entera junto al senderista y salir en helicóptero al día siguiente.

El  médico, su mejor compañía

El senderista, policontusionado y consciente, pasó toda la noche con analgesia de efecto muy rápido, pero de corta duración. Sus piernas estaban inflamadas, le dolían los pies y 3 de sus vértebras estaban fracturadas, pero no estaba solo; sabía que el equipo médico permanecería a su lado toda la noche.

“Las 3 horas que estuve solo antes de que me encontraran barajé la opción de la muerte. Sentía mucha pena por mi familia y por cómo les podía arruinar la vida. Solo pensaba en sobrevivir”, recordó.

Después de pasar toda la noche allí, durmiendo sobre las piedras, un helicóptero de la Guardia Civil llegó a las 08.30 para evacuar al senderista. El helicóptero traslado al paciente al helicóptero del SESCAM, y desde allí lo trasladaron al Hospital de Ciudad Real. Una semana después, el joven profesor se encuentra bien, pese a tener múltiples contusiones en el cuerpo y 3 vértebras rotas que le hacen llevar un corsé temporalmente.
¿Quieres conocer la versión de los servicios de emergencias y cómo vivieron ellos el suceso? Pincha aquí para saber más.