NOTICIAS DIARIAS

Describen patrones cerebrales tras enfermedad de Huntington

Neuronas afectadas
La enfermedad de Huntington es neurodegenerativa.
Neurología. Neurocirugía

Los perfiles clínicos de la enfermedad de Huntington están vinculados a patrones de alteraciones cerebrales específicos. Es lo que han descubierto científicos del grupo Cognición y Plasticidad Cerebral del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UBNeuro) en colaboración con la Universidad de Radboud (Países Bajos). Los resultados del estudio se han publicado en Neuroimage: Clinical.

Según explica IDIBELL, la enfermedad de Huntington es una patología genética neurodegenerativa que causa déficit motriz, cognitivo y psiquiátrico. Los síntomas son muy variados. Por esta razón, los investigadores decidieron indagar sobre las bases neurobiológicas que había detrás de esas diferencias. El objetivo era saber si había una conexión entre las bases neurobiológicas y los distintos perfiles clínicos, como aclara Ruth de Diego.

Para llevar a cabo el estudio, se utilizó una técnica de análisis de fusión multimodal que permite combinar distintos tipos de imágenes de resonancia magnética. “Este tipo de análisis nos permite integrar la información de las diferentes modalidades y estudiar así el cerebro y el patrón de neurodegeneración de manera más global, lo que hace posible identificar alteraciones cerebrales más sutiles”, comenta Estera Càmara, que lidera el estudio junto a de Diego.

Base común

El análisis permitió establecer una base neurobiológica común entre los síntomas cognitivos y motrices. Por su parte, el dominio psiquiátrico de la enfermedad de Huntington presentaba una firma neural diferenciada. Estos resultados suponen una nueva visión de una patología que hasta ahora se consideraba una entidad uniforme. Al mismo tiempo, abren la puerta a tener en cuenta esas diferencias cualitativas individuales.

“Los síntomas cognitivos y motrices se asociaron de forma conjunta con un patrón de reducción de la materia gris, del grosor cortical y de la integridad de la sustancia blanca en regiones cerebrales responsables de la ejecución de movimientos y del procesamiento de diferentes funciones cognitivas. Como la memoria, la planificación o procesamiento visual-espacial. Los síntomas depresivos, en cambio, estaban asociados a un patrón muy diferente, caracterizado por un menor grosor de la corteza cerebral en regiones responsables del procesamiento de emociones típicamente asociadas a alteraciones psiquiátricas”, apunta Clara García Gorro, primera autora.

“Nuestros resultados son especialmente relevantes en el contexto de los ensayos clínicos. Se podrían utilizar para definir biomarcadores específicos para cada perfil sintomatológico, incluso antes de que aparezcan signos clínicos”, señala Càmara.

“Además, estamos abriendo una puerta a la medicina personalizada en la enfermedad de Huntington, ya que aumenta la probabilidad de encontrar tratamientos individualizados orientados a alteraciones cognitivas, motrices y psiquiátricas específicas”, añade la investigadora. En el estudio han participado distintos hospitales de Barcelona, lo cual ha permitido tener una muestra más amplia de personas con enfermedad de Huntington.