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Desvelan cómo actúa PD-L1 para bloquear el sistema inmune

Mitocondrias de linfocitos T CD8. CSIC.
Transmisión de mitocondrias de linfocitos T CD8+ citotóxicos (izquierda) o no citotóxicos (derecha) donde se aprecia la pérdida de crestas internas en las mitocondrias. CNB-CSIC.
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El mecanismo por el que PD-L1 consigue bloquear la capacidad antitumoral del sistema inmunitario ya no es un misterio. Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han descubierto que esta proteína altera las mitocondrias para inactivar las células citotóxicas. Los resultados del estudio se han publicado en la revista Journal for Immunotherapy of Cancer.

Según explica el CSIC, el sistema inmune puede reconocer y eliminar células tumorales. Sin embargo, estas cuentan con mecanismos para evitarlo. Uno de ellos es la expresión de PD-L1 en la superficie de los tumores, que consigue bloquear la capacidad antitumoral de los linfocitos CD8 citotóxicos. Esto explica por qué la inmunoterapia no funciona en todos los tipos de cáncer.

“Sabemos que, si bloqueamos la interacción entre PD-L1 y el sistema inmune, se puede atacar con mayor efectividad a los tumores. Por eso, en la actualidad se están probando numerosas terapias basadas en anticuerpos que bloquean estas interacciones, aunque se desconoce el mecanismo exacto de evasión del sistema inmunitario que siguen los tumores”, comenta Jesús Ogando, del Centro Nacional de Biotecnología.

Hallazgos

De acuerdo con el investigador, este trabajo ha permitido entender de qué forma los tumores, a través de PD-L1 modifican la estructura de las crestas de las mitocondrias -orgánulos que suministran energía celular- y reprograman el metabolismo celular hacia la utilización de ácidos grasos como principal fuente de energía. “Estos cambios bloquean las respuestas citotóxicas sobre las células cancerígenas”, añade Ogando.

“Este hallazgo abre la puerta a diseñar estrategias para restaurar la función citotóxica y aumentar la respuesta inmune  antitumoral”, destaca Rosa Ana Lacalle, codirectora del estudio.

Santos Mañes, del Centro Nacional de Biotecnología, ha sido el encargado de dirigir el trabajo. Este ha contacto con financiación de la Fundación Merck-Salud, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Comunidad de Madrid. Han colaborado investigadores de diferentes centros del CSIC; el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras, el Centro Andaluz de Estudios Bioinformáticos, en Sevilla; el Centro de Regulación Genómica de Barcelona, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona.