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Diabetes 2 aumenta riesgo de fractura osteoporótica de cadera

Endocrinología y NutriciónMedicina Interna

Las 2 patologías endocrinas más prevalentes –diabetes y enfermedades tiroideas– aumentan el riesgo de sufrir una fractura osteoporótica, según los datos tratados durante la XIV Reunión de Osteoporosis de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Durante el encuentro, celebrado recientemente en Madrid, los especialistas debatieron sobre el alto coste económico y social de la fractura osteoporótica de cadera, abordaron las dificultades del cumplimiento terapéutico y analizaron los datos del estudio Osteomed.

“La fractura osteoporótica de cadera es patológica, es decir, el traumatismo se produce porque el paciente en cuestión padece osteoporosis: el hueso pierde densidad y aumentan las caídas”, resume el doctor José Luis Pérez Castrillón, en una nota de prensa. “El descenso de la calidad y cantidad del hueso que provoca la diabetes, supone un incremento adicional del riesgo de caída”, explica el coordinador del Grupo de Osteoporosis de la SEMI. En el hipertiroidismo, el aumento del remodelado de los huesos ocasiona deterioros de la microarquitectura ósea.

Esto quiere decir que, en pacientes con diabetes tipo 2, el riesgo de fractura osteoporótica de cadera es entre un 20 y un 40% mayor, en comparación con la población no diabética. Teniendo en cuenta que dichas fracturas repercuten gravemente en la mortalidad de los pacientes (30% en el primer año tras la lesión), y que solo un 20% de los que sobreviven llega a recuperarse por completo, Castrillón ha defendido la necesidad de “desarrollar medidas para evitar la aparición de fracturas y añadir soluciones terapéuticas para incrementar la masa ósea”.

En este aspecto, señala, el diagnóstico resulta esencial. “Clínicamente, la osteoporosis es asintomática hasta que aparecen sus principales complicaciones, las fracturas osteoporóticas”, aclara Castrillón; por eso, es importante identificar los factores de riesgo en la fase inicial de la patología. De esta manera, se podrá realizar una densitometría y proceder al diagnóstico y tratamiento adecuados.

El problema que se presenta en este punto, según informa el experto, es un abandono terapéutico de hasta el 50% antes de cumplirse el año tras la fractura osteoporótica. La presencia de efectos adversos graves o la falta de un procedimiento fácil que permita valorar la efectividad de los fármacos, son algunos de los aspectos que pueden motivar este abandono. No obstante, insiste el médico, “la relación entre riesgo y beneficio sigue siendo muy favorable a los tratamientos”.