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El 50% de las prótesis mamarias se rompen a los 20 años

Cirugía Plástica, Estética y Reparadora

Las prótesis mamarias, su desgaste y calidad son un tema de preocupación para la organización, especialmente desde el escándalo de las prótesis PIP, que sacudió Francia en 2011, cuando se descubrió que una empresa fabricaba los implantes mamarios con silicona de tipo industrial, han provocado mucha alarma y desinformación en el paciente. Y es que, según explica Aecep, si los implantes son de mala calidad, se desgastan con mucha más rapidez.

A pesar de las mejoras en I+D que realizan las empresas y en el grado de robotización y automatización de la fabricación de los implantes, las mujeres con prótesis de mama deben acudir a revisiones periódicas. Francisco Menéndez Graiño, presidente de la Aecep, quiere evitar el calificativo de “permanente” y explica que “aunque hay pacientes en los que se rompen los implantes a los 6 años y otros que a los 30 años tienen las prótesis integras, el 50% romperán a los 20 o 25 años.”

Se calcula que a los 10 años se rompen un 5,7% de los implantes (según algún fabricante), y que la vida media de los implantes (rotura del 50%) se ve entre los 20 y 25 años tras la implantación. Graiño considera que estos datos deben darse a conocer a la mujer antes de someterse a la intervención de pecho, para que sea consciente de que si se aumenta la mama a los 20 o 25 es muy probable que a los 40 o 45 tenga que cambiarse las prótesis, con el consiguiente desembolso. 

El experto indica que “una segunda cirugía de recambio de prótesis siempre es más larga y latosa que la primaria, pues además de quitar la prótesis rota debemos de resecar la capsula que nuestro organismo creó alrededor de ella, con el consiguiente incremento del sangrado”.

Para evitar la rotura de los implantes, las ecografías de control deben realizarse una vez al año, o cada 2, dependiendo de la edad, según señala la organización. Un seguimiento es estrictamente necesario puesto que, explican los doctores, la cubierta de las prótesis puede romperse y no dar ninguna otra manifestación externa. “En caso de sospecha, la prueba definitiva diagnóstica es la resonancia magnética nuclear”, señalan.