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El amianto, origen de la muerte del trabajador Celestino Tolosa

Celestino Tolosa
Celestino Tolosa falleció en 2008 por una afección pulmonar. Según recoge la agencia EFE, había trabajado entre 1973 y 1999 como calderero.
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Celestino Tolosa falleció en 2008 por una afección pulmonar. Según recoge la agencia EFE, había trabajado entre 1973 y 1999 como calderero. Concretamente, había desempeñado su trabajo en las plantas de CAF de Irún y Beasain, donde se utilizaba amianto. La familia del trabajador acusaba a la entidad de su muerte.

En este sentido, el colectivo Asviamie ha informado de que el Tribunal Supremo ratifica la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Ambos tribunales dieron la razón a la familia y reconocieron su derecho a percibir un incremento en sus pensiones. Además, también ha sido reconocido por el Hospital de Valdecilla después de que el centro sanitario congelase los pulmones del empleado trasplantado.

Pruebas

En el año 1999, el Instituto Nacional de la Seguridad Social reconoció al afectado una incapacidad permanente derivada de “contingencia común” por lo que dejó de trabajar. En el año 2006 recibió un trasplante de los 2 pulmones por un enfisema derivado de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en el Hospital de Valdecilla de Santander. Sin embargo, 2 años más tarde, en 2008, el Celestino Tolosa falleció a consecuencia de un rechazo crónico a los órganos recibidos, tras lo que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) reconoció a su esposa una pensión de viudedad derivada de enfermedad común.

Asimismo, la viuda solicitó un nuevo análisis de los pulmones extirpados a su marido. Además, emitió un nuevo informe en el que confirmó la existencia de un patrón de fibrosis con presencia de cuerpos de asbesto (polvo de amianto), lo que le llevó a cambiar el diagnóstico inicial emitido en 2006 y sustituirlo por el de asbestosis.

De este modo, la viuda de Celestino Tolosa inició un procedimiento para que el fallecimiento de su marido fuera considerado como una contingencia profesional. Sin embargo, ni el INSS, ni el Juzgado de los Social número 2 de San Sebastián atendieran su reclamación. Alegaban que los signos de abestosis no comenzaron a apreciarse hasta 2017. Para ellos, había que tenerse en cuenta que las diferentes pruebas realizadas hasta el momento de su muerte “apuntaban a un patrón” de EPOC.