NOTICIAS DIARIAS

Encuentran un biomarcador para el síndrome de Sézary

Anatomía PatológicaDermatología y VenereologíaOncología Médica. Oncología Radioterápica

El síndrome de Sézary es un subtipo de linfoma cutáneo de células T para el que no existe cura. Investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y del Hospital del Mar han identificado la proteína cinasa TAK1 como biomarcador de esta enfermedad rara. Los resultados del estudio se han publicado en la revista Leukemia.

Según ha informado el IMIM, el síndrome de Sézary es uno de los tipos más agresivos de linfoma cutáneo de células T, cuya incidencia global es de 1-3 casos nuevos por 100.000 habitantes/año. Para los pacientes más jóvenes, el trasplante alogénico de medula ósea es una alternativa, pero este tratamiento tiene una mortalidad de entre el 20 y el 25%. La supervivencia media es de menos de 5 años.

El estudio -en el que también han colaborado investigadores del IRB y del IDIBAPS, así como patólogos del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital del Mar­- ha demostrado, primero en modelos in vivo de ratón y luego en muestras de pacientes, que la citada proteína está activada en el síndrome de Sézary. Asimismo, han identificado los residuos de la proteína TAK1, que son importantes para su actividad.

“Es interesante que la proteína TAK1, cuando está activada, también induce diversas vías protumorogénicas, como la vía NF-kB y β-catenina, que también pueden ser un objetivo terapéutico en determinados tumores”, señala Lluís Espinosa, investigador principal del estudio y miembro de CIBERONC y del Grupo de Investigación Translacional en Neoplasias Hematológicas.

De acuerdo con el experto, “el biomarcador identifica y ayuda a diagnosticar y a estratificar a los pacientes que se podrán tratar con los inhibidores de estas vías”, una posibilidad que todavía está pendiente de más estudios. Asimismo, se analizará la posibilidad de aplicar este tratamiento a otros tipos de tumores.

Por su parte, Fernando Gallardo, jefe de sección del Servicio de Dermatología del Hospital del Mar y primer firmante del artículo, ha destacado la importancia de los resultados del estudio para los afectados por el síndrome de Sézary, “un tipo de linfoma muy agresivo, sin otro tratamiento curativo que el trasplante alogénico de medula ósea o bien quimioterapia paliativa”.

“Es una enfermedad muy heterogénea desde el punto de vista genético y, por esto, es tan importante encontrar nuevos biomarcadores que puedan identificarla”, ha añadido el investigador, que está evaluando junto a sus compañeros la posible aplicación clínica del hallazgo usando modelos in vivo a partir de muestras tumorales de los pacientes.