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Fernando de la Calle: “Asistir el caso de ébola fue apasionante”

Fernado de la Calle.
Fernando de la Calle es especialista en Medicina Interna y trabaja en la Unidad de Enfermedades Infecciosas, Tropicales y del Viajero del Hospital La Paz-Carlos III de Madrid.
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Apasionante. Así fue para Fernando de la Calle poder asistir el primer caso de ébola importado en España. Coincidiendo con el quinto aniversario de la atención al primer paciente de ébola en España, este especialista en Medicina Interna recuerda cómo fue la experiencia. En una entrevista con MedsBla, asegura: “Desde el punto de vista científico, fue apasionante”. Fernando de la Calle es médico adjunto de la Unidad de Enfermedades Infecciosas, Tropicales y del Viajero del Hospital La Paz-Carlos III de Madrid.

Este hospital es, desde 2015, centro referencia para el tratamiento de los casos confirmados de ébola. También es centro de referencia nacional para el tratamiento de enfermedades tropicales importadas en adultos y niños. Desde entonces recibe a profesionales de toda España para formarlos. “Tenemos lista de espera de solicitudes”, reconoce Fernando de la Calle. Asegura que vienen muchos residentes en formación de otros puntos de España. Esta formación también se imparte a los médicos de familia interesados. “Son la puerta de entrada al sistema y mantenemos una comunicación estrecha con ellos”.

5 años desde el primer caso

Este miércoles, 7 de agosto, se cumplen 5 años de la repatriación del primer caso de ébola importado. El sacerdote Miguel Pajares llegaba de Liberia para ser tratado de ébola en el Hospital La Paz-Carlos III. El sacerdote no logró vencer a este virus tan intenso y falleció el 12 agosto. Fernando de la Calle fue uno de los médicos que atendió estos casos. Entre ellos también figura el de Teresa Romero, la auxiliar de enfermería que resultó contagiada y logró vencer al ébola.

“Hubo mucha presión mediática”

“Desde el primer ébola, tuvimos 3 casos. El último fue el de Teresa Romero, la compañera que se contagió”, explica. Ahora que se cumplen 5 años, recuerda que dentro de la unidad de aislamiento estaban más tranquilos que los que estaban fuera. En aquellos momentos recibieron visitas de diferentes organismos (ECDC, entre ellos) que confirmaron que se estaba actuando de forma correcta.

“Estábamos más tranquilos dentro de la unidad de aislamiento que fuera”, insiste. No obstante, al principio hubo “cierta incertidumbre y temor porque había habido un contagio”, señala. Se evaluó todo y se vio que no había habido ningún error ni en las instalaciones ni en los trajes, recuerda.

Fernando de la Calle recuerda que había “mucha tensión, pero, sobre todo, por el entorno. Había mucha presión mediática”. Sin embargo, en lo “puramente sanitario estábamos mucho más tranquilos dentro que fuera”.

Para este especialista, este caso fue apasionante. “A pesar del respeto hacia una persona que estaba enferma”, reconoce que, “desde el punto de vista científico fue apasionante”. Este caso les hizo asistir una enfermedad que nunca se había asistido en un país con recursos. Les permitió aprender mucho del manejo de una enfermedad nueva, según subraya.

Secuelas del ébola

Con respecto a la relación con Teresa Romero, Fernando señala que se le hizo un seguimiento tras ser dada de alta. “Como con cualquier otro paciente de los que ha pasado por la unidad, se le hizo un seguimiento porque es una enfermedad grave”.

El ébola puede provocar secuelas en los meses siguientes al alta hospitalaria según explica. “Este virus ha demostrado ser intenso hasta para eso”, señala. Es cierto que la enfermedad es grave y en los países que tienen recursos es diferente porque se tienen más medios. Este especialista indica que, aunque en estos casos la mortalidad sea menor, no deja de ser fuerte.

“Es tan fuerte que, aunque hayas superado la enfermedad, es normal que tengas semanas o meses de secuelas”, asegura. Entre estas pueden aparecer caída de pelo, astenia persistente, dolores musculares e incluso daños neurológicos. Estas últimas secuelas se han observado años después en algunos casos de las epidemias de República Democrática del Congo.

Cada detalle cuenta

Desde los primeros casos recibidos en 2014 ha habido 23-24 activaciones del protocolo. Este se activa siempre que haya una sospecha de contagio y se mantiene hasta que la prueba PCR da negativo. “Después de 4 casos reales de fiebres hemorrágicas hemos aprendido mucho”. “Aprendes que cada detalle ahí dentro tiene que estar previsto y medido”, añade.

Con respecto al Congo, este especialista afirma que el virus se ha extendido en una zona en la que hay mucho tránsito de personas. A esto se suma que es una zona de conflicto político y bélico, por lo que es complicado poder acceder allí. Según Fernando de la Calle, no se puede obviar una realidad: “Vivimos en un mundo globalizado”. “Tendemos a pensar que cuando pasan determinadas cosas en zonas lejanas, no nos van a salpicar”, lamenta. “Nos pasó con la primera epidemia, y ahora, con este conflicto bélico, volvemos a mirar un poco para otro lado”, añade. La solución a esta situación quizá sería una respuesta política global, dado que el acceso para las ONG es más complicado, indica.

La vacuna funciona

En cuanto al tratamiento de este virus, este especialista afirma que ha habido resultados positivos con la vacuna experimental. “Es una vacuna en fase experimental que se usa en anillo”. Esto quiere decir que se usa con un caso confirmado de ébola y se aplica al entorno que ha estado en contacto con él. “Incluso a los contactos de esos que han estado en contacto”, explica. De esta manera se han impedido nuevos casos entre los vacunados. “Según cifras oficiales, llevamos cerca de 200 000 vacunados, y ha habido muy pocos contagios entre estos”. “Y”, añade, “de los que ha habido con enfermedad, ninguno ha muerto”. Por lo tanto, “como medida de contención, al menos, sí es eficaz”.

Formación uniforme en infecciosas

Además del ébola, la unidad de enfermedades infecciosas de La Paz-Carlos III ha atendido otras patologías como el virus de Crimea- Congo. El abordaje de estas enfermedades requiere de una visión global y sistémica que en parte se obtiene en la especialidad de Medicina Interna. Sin embargo, Fernando de la Calle cree necesario crear la especialidad de infecciosas. Esta necesidad no responde a un sentimiento de rechazo hacia la Medicina Interna. “Medicina Interna es una especialidad muy bonita”. No obstante, “es absolutamente necesario que haya una especialidad de enfermedades infecciosas, con una formación más específica”.

De esta forma se evitaría la falta de uniformidad que existe actualmente según Fernando de la Calle. “Desde el principio tendrías una formación específica y no tendrías que ir elaborándola como ocurre ahora”. Solo así es posible que un médico se especialice en un campo tan concreto. No obstante, reconoce que en España hay muy buena formación en este campo. Las enfermedades infecciosas es uno de los campos en los que más publicaciones científicas se hacen en España. “Hay buena formación, pero es desigual”, añade. “Cada uno accede como puede”, recalca.

La especialidad, una absoluta necesidad

Tal y como explica, unos llegan desde Interna, pero otros lo pueden hacer desde Microbiología. Esto da lugar a una formación desigual. Según señala, el que va desde Interna “cojea” en la formación de laboratorio. Mientras que el de Microbiología lo hace en la “asistencia pura y dura a pie de cama”. Con una especialidad se podría unificar esta situación, según indica.

“Las enfermedades infecciosas tienen muchas peculiaridades y requieren de una visión sistémica del paciente”, destaca. “Las enfermedades infecciosas, las resistencias bacterianas, los virus emergentes y las enfermedades importadas tienen una entidad diferente”. De hecho, recuerda que uno de los mayores problemas de las sociedades con recursos son precisamente las resistencias bacterianas y el uso de los antibióticos.

“Recetar un antibiótico no es recetar lo primero que se te pase por la mente”, critica. “Es necesario conocer en qué contexto epidemiológico se mueve el paciente, qué resistencias existen, qué antibióticos hay y qué efectos secundarios tienen”, argumenta.

Dengue, malaria y diarreas del viajero

El mes de agosto es uno de los más complicados para esta unidad. Fernando de la Calle explica que en este mes se producen muchos retornos de gente con enfermedades. Las enfermedades que más ven en consulta este año siguen, en su mayoría, el patrón del año pasado. “En estos días estamos viendo mucho dengue, sobre todo, del sureste asiático”.

Otra de las patologías más frecuentes es la malaria, una enfermedad “que se nos va olvidando, pero sigue ahí”. Quizá el “cuadro estrella” sean las diarreas del viajero, indica. Este especialista reconoce que también ven mucha problemática derivada de las picaduras de insectos. “En España cada vez acuden más con picaduras de garrapata. Desde que tuvimos el caso de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, hay una mayor sensibilización a las enfermedades que pueden transmitir las garrapatas”, asegura.

Preocupa más el aspecto legal

Este médico reconoce que los grupos de población que viajan han cambiado. “La gente se mueve más y cada vez es muy normal ver a personas mayores de 65 años viajando”. Esto conlleva sus peculiaridades, según señala, tanto a la hora de vacunar como de las enfermedades que puedan ir detrás. Preguntado sobre si existe ahora una mayor conciencia a la hora de viajar, este especialista reconoce que “mucha no hay”.

Tal y como señala, las personas se acuerdan más del aspecto legal que de la salud. Las personas suelen preocuparse más de que en una frontera les puedan pedir cierta documentación que de cuidar su propia salud. De hecho, estudios realizados en el Carlos III desvelan que solo un 60% de las personas hacen caso de las recomendaciones para prevenir la malaria. Es decir, que un 40%, a pesar de acudir a una unidad especializada, no hace caso. A juicio de Fernando de la Calle, deberían hacerse más campañas y sobre todo más educación sanitaria. “Muchas personas delegan este tipo de decisiones en lo que les diga la agencia de viajes, en lugar de acudir a un sanitario”.

Este especialista cree que las personas no están lo suficientemente concienciadas con este tipo de enfermedades. “La gente piensa que vemos 2 o 3 malarias al año; que es algo que oyes de vez en cuando en la prensa”, lamenta. “Las personas lo viven como algo ajeno”, añade. Muchos piensan que con ir vacunados es más que suficiente, pero, “hoy día hay enfermedades contra las que no hay vacuna. La ciencia no avanza tan rápido”, concluye.