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Fine Birth: evitar ingresos ante amenaza de parto prematuro

Fine Birth se incorpora al ecógrafo para diagnosticar el parto prematuro.
Fine Birth se incorpora al ecógrafo para diagnosticar el parto prematuro. UGR.
Ciencia y Tecnología

Fine Birth es una tecnología creada para intentar evitar ingresos innecesarios ante amenaza de parto prematuro. Desarrollada por Innitius, analiza en tiempo real la consistencia del cérvix. De esta forma, permite diagnosticar si la paciente realmente está de parto o no. La empresa es una spin-off de la Universidad de Granada (UGR). Busca soluciones para el parto prematuro, que afecta al 75% de las mujeres embarazadas.

Según ha informado la universidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el parto prematuro una de las principales amenazas sanitarias de este siglo. De ahí que su reducción esté incluida en los objetivos del milenio. Ante una amenaza de parto prematuro, lo habitual es ingresar a la afectada. Sin embargo, solo el 15% de las ingresadas da a luz en los 7 días siguientes a su ingreso.  Mantener a cada una de esas mujeres hospitalizada cuesta 8000 euros al sistema sanitario.

En la mayoría de los casos, la decisión de ingresar a la embarazada se toma a partir de los resultados de una cervicometría. Esta prueba implica un alto grado de discrecionalidad por parte del ginecólogo y resulta poco precisa. Fine Birth se presenta como una alternativa fiable que permite emitir un diagnóstico en tiempo real. Se trata de una tecnología pensada para integrarse en los ecógrafos disponibles en las consultas ginecológicas.

Inversión para Fine Birth

Innitius asegura que Fine Birth tiene un coste 70 veces menor que los métodos diagnósticos habituales. Para poner a prueba la tecnología, se va a poner en marcha un proyecto piloto. En 2021, el sistema Fine Birth se integrará en los ecógrafos disponibles en las consultas ginecológicas de varios hospitales. De esta forma, se podrá comprobar su efectividad a la hora de diagnosticar el riesgo de parto prematuro.

La empresa granadina nació en 2017 de la UGR y el Servicio Andaluz de Salud. Contaban con un equipo de investigación liderado por Francisca Molina y Guillermo Rus. En estos momentos, la compañía está participada por el vehículo inversor Mind the Gap de la Fundación Botín con una financiación de 500 000 euros. Además, acaba de abrir una nueva ronda de financiación por 1 800 000 euros para validar la fiabilidad de la tecnología con más de 450 embarazadas en hospitales de Granada, Londres y Lodz.