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Hemofilia grave: el 90% de las hemorragias son articulares

La hemofilia grave da lugar a hemorragias que en su mayoría afectan a las articulaciones.
La hemofilia tiene que ver con un déficit de algún factor de coagulación.
Hematología y Hemoterapia

La hemofilia grave da lugar a hemorragias que en su mayoría afectan a las articulaciones. De hecho, las articulares representan un 90% de las hemorragias que sufren estos pacientes. De ellas, el 80% se da en rodillas, tobillos y codos. Así se puso de manifiesto en la reunión LIDERhemos, Now is the time, celebrada recientemente en Madrid. La organizaba el laboratorio Sobi.

Según ha informado la compañía, la hemofilia es una patología hereditaria caracterizada por un defecto de coagulación sanguínea. Esto da lugar a hemorragias persistentes. En el caso de la hemofilia grave, el 90% de los episodios hemorrágicos tiene lugar en las articulaciones. Sobre todo, en tobillos, rodillas y codos. Esas hemorragias articulares o hemartrosis pueden dar lugar a dolor crónico, morbilidad y problemas de movilidad.

“Los tratamientos de vida media prolongada aportan un mayor grado de protección y prevención de los sangrados subclínicos”, ha señalado Ramiro Núñez, jefe de sección de Trombosis y Hemostasia de la Unidad de Gestión Clínica de Hematología del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.

De acuerdo con el experto, la profilaxis sistemática en pacientes con hemofilia grave es “el mayor avance” en protección articular. En ese sentido, considera clave el inicio temprano del tratamiento, la adherencia al mismo y el mantenimiento de la terapia. Asimismo, ha calificado de “gran ayuda” la colaboración “estrecha y fluida” entre hematólogos, rehabilitadores y fisioterapeutas.

Avances terapéuticos en hemofilia grave

Las terapias convencionales para la hemofilia grave obligaban a los pacientes a inyectarse hasta 3 veces cada semana. No obstante, los nuevos tratamientos permiten mantener la protección de forma más prolongada. Esto es gracias al fragmento Fc de una inmunoglobulina humana que corrige la deficiencia del factor de coagulación más tiempo. De esta manera, es posible espaciar las dosis.

En el caso de la hemofilia A, relacionada con el déficit del factor IX de coagulación, “los factores VIII de vida media prolongada reducen en su práctica clínica habitual un 30% las inyecciones”. En personas con hemofilia B, vinculada al factor VIII, las nuevas terapias aumentan unas 5 veces la vida media en sangre, tal y como explica Núñez. Para el experto, disponer de estos factores de vida media extendida permite mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

“El aumento en el intervalo de las administraciones que permite este tratamiento era un anhelo de este colectivo de pacientes, que ahora ven que es una posibilidad real”, ha señalado.

“Gracias a la continua mejora en los tratamientos, así como en los cuidados de salud y seguimiento del paciente, este puede desarrollar una vida normal”, ha apuntado, por su parte, el director médico de Sobi, Juan Vila. En España, unas 3000 personas tienen hemofilia, tanto hemofilia grave como en el resto de grados y subtipos.