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Javier Orduña: “La oculoplastia tiene un poco de arte”

El oftalmólogo Javier Orduña en las oficinas de MMG.
El oftalmólogo Javier Orduña en las oficinas de MMG.
Cirugía Plástica, Estética y ReparadoraEstomatología. Cirugía oral y Maxilofacial.Oftalmología

La oculoplastia es la parte de la Oftalmología centrada en las estructuras faciales perioculares. Un campo que exige precisión, pericia y, también, cierto toque personal. Así lo piensa Javier Orduña, especialista del Hospital Infanta Cristina de Parla (Madrid), que ha participado en la última edición de los Desayunos Informativos de MedsBla. En ellos, hizo un repaso por las patologías oculares más frecuentes y habló de tecnología, entre otros asuntos.

“La oculoplastia tiene un poco de arte. Hay otras partes de la Oftalmología que están muy establecidas y luego aquí cada uno tiene su experiencia y su toque”, ha comentado.

“Por ejemplo, si levantas un párpado, es muy difícil que quede exactamente igual que el otro”. El resultado depende de la pericia del oftalmólogo; de esa suerte de arte que implica un campo que a menudo se cruza con la Cirugía Maxilofacial y la Plástica. “Depende de la patología. Hay parte de la oculoplastia que solo la hacemos los oftalmólogos”. Ahí entran las cirugías de tumores, malposiciones palpebrales o evisceraciones.

“Luego hay otras en las que se traspasa el límite con cirujanos maxilofaciales, como es la cirugía de órbita, y otras también con la Cirugía Plástica”, ha explicado Orduña, según el cual las patologías no quirúrgicas más comunes que se ven en la consulta de oculoplastia son la blefaritis, los orzuelos o la sequedad del ojo. En el caso de las quirúrgicas, destacan la dermatocalasia, la ptosis y las obstrucciones de la vía lagrimal.

Oculoplastia en menores

Precisamente, la obstrucción de la vía lagrimal es la patología oculoplástica más común en menores de edad. “Un alto porcentaje de niños nace con la vía lagrimal obstruida. Es una pequeña membranita que está en la nariz y que simplemente con el crecimiento se rompe. Sin embargo, en algunos casos no se rompe y los padres consiguen abrirla haciendo masajes. Si no, nosotros lo que hacemos es un sondaje”, ha explicado.

“Es algo bastante frecuente, pero que en realidad tampoco tiene una repercusión en el desarrollo. Si no se trata, lo que le ocurrirá al niño es que no podría drenar la lágrima y llorará”, ha comentado Orduña, para quien es más relevante, por su impacto, la ptosis. “Los niños se desarrollan visualmente hasta los 8 años. Si los tratamos antes, evitamos que desarrollen lo que llamamos ojo vago. Si no, se quedan con esa mala visión para siempre”.

Riesgo de cáncer

Aunque hay expertos que han constatado un aumento de los casos de cáncer de párpado en las consultas de oculoplastia, Orduña no puede confirmarlo. “Sí que hay bastante cáncer palpebral -ha señalado-, pero se puede tratar porque es localizado”. El más frecuente es el carcinoma basocelular, seguido del carcinoma epidermoide, más agresivo, o el melanoma. “Este es el que más llama la atención, pero en el párpado suele ser de los menos frecuentes”.

“Una cosa buena que tiene es que uno se lo ve enseguida. Desde que nos levantamos hasta que acostamos, solo por el hecho de lavarnos los dientes, nos estamos mirando al espejo y notamos cualquier cambio. Eso hace que acudas antes al médico”, ha añadido el oftalmólogo, que ha admitido que no se pone tanto el foco en las campañas sobre protección solar en el ojo. “No hay tantas campañas, pero la moda también ayuda. La gente está muy concienciada. Antes no veías gente con gafas de sol y ahora es muy frecuente”, ha concluido.