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La actividad física en ERC previene la pérdida de masa muscular

La ERC se asocia a pérdida de masa muscular.
La ERC se asocia a pérdida de masa muscular.
Endocrinología y NutriciónMedicina del DeporteNefrología

La actividad física en ERC (enfermedad renal crónica) puede prevenir la pérdida de masa muscular si se acompaña de nutrición clínica. Así se puso de manifiesto la semana pasada en la jornada “Nutrición y ejercicio físico en el paciente con ERC”, organizada por Nutricia Advanced Medical Nutrition. El evento reunió a expertos en la citada patología españoles y extranjeros.

Tal y como recuerda Nutricia, la ERC da lugar a acumulación de toxinas urémicas que causan procesos catabólicos. Como respuesta, el organismo recurre a sus propios tejidos. De esta forma, se acaba produciendo pérdida de masa muscular, favorecida también por otros factores. Por ejemplo, el estudio de vida sedentario, la edad o las comorbilidades. La nutrición clínica y la actividad física en ERC pueden prevenir esa pérdida de musculatura.

“Existen múltiples estudios observacionales que relacionan la pérdida de la masa y fuerza muscular en ERC con un aumento del riesgo de hospitalización, de padecer un infarto o, incluso, de fallecer”, señaló Juan Jesús Carrero, del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia).

“Este paciente es tan complejo que en la clínica tendemos a priorizar únicamente los riesgos metabólicos a corto plazo. Es importante centrarnos también en aspectos nutricionales y en programas de ejercicio físico que puedan beneficiar al paciente”, añadió el experto, en la misma línea que otros ponentes. Al hilo, destacaron los beneficios fisiológicos, funcionales y psicológicos demostrados de la actividad física en ERC.

Abordaje multidisciplinar

De acuerdo con Vicent Esteve Simó, nefrólogo del Hospital de Terrasa, las personas con ERC pueden realizar tanto paseos de al menos 30 minutos como ejercicio aeróbico. “Fortalecer el músculo implica tratar la causa subyacente. En este sentido, es necesario un abordaje terapéutico multidisciplinar que contemple tanto la nutrición clínica como el ejercicio físico”, explicó el experto.

Reduce los síntomas inflamatorios, mejora la calidad de vida del paciente y aumenta el rendimiento físico, así como el síndrome de fragilidad o dependencia. Sin embargo, solo serán mejoras a corto plazo si no controlamos a los culpables del proceso de afectación muscular, la inflamación sistémica y la acidosis metabólica a través de la nutrición”, añadió el especialista.

Por otro lado, los participantes pusieron el foco en la nutrición de las personas con ERC. Según la literatura, la mitad sufre desnutrición, algo que se asocia a retraso en la recuperación en pacientes hospitalizados. Asimismo, prolonga la estancia hospitalaria, aumenta la tasa de infecciones y de reingresos e incrementa la dependencia al alta. “Es fundamental introducir la monitorización del estado nutricional dentro del cuidado integral del paciente renal”, subrayó Guillermina Barril. La experta es jefa de sección de Nefrología del Hospital Universitario de la Princesa de Madrid.