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La estimulación cerebral profunda, efectiva frente al párkinson

Equipo de la UCA liderado por Javier González Rosa.
Investigadores liderados por Javier González Rosa que trabajan en estimulación cerebral profunda. UCA.
GeriatríaNeurología. Neurocirugía

La estimulación cerebral profunda es una técnica invasiva, pero “muy efectiva” frente al párkinson y otras enfermedades neurológicas. Así lo aseguran científicos de la Universidad de Cádiz (UCA), que han trabajado para ponerla en marcha en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz. La idea es que en el futuro se utilice para tratar otras patologías; por ejemplo, el temblor esencial.

Tal y como recoge la agencia EFE, la estimulación cerebral profunda se basa en la introducción de electrodos en las estructuras cerebrales implicadas en los síntomas que se quieren tratar. El procedimiento está pensado para abordar trastornos del sistema nervioso que provocan movimientos rítmicos involuntarios. Es el caso de la enfermedad de Parkinson, donde los electrodos se implantan en el núcleo subtalámico para restablecer el ciclo anómalo.

Hasta ahora, la técnica se realizaba solo en hospitales de referencia. Sin embargo, el centro gaditano ha empezado a llevarla a cabo en pacientes refractarios con párkinson. Es decir, personas que han reaccionado de manera adecuada a los mecanismos terapéuticos habituales en algún momento, pero ya no lo hacen. Además, podría usarse para tratar otras enfermedades, como el temblor esencial.

“La estimulación cerebral profunda puede ayudar a pacientes con trastornos psiquiátricos como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o la depresión mayor”, añade Javier González Rosa.

Lo único que hay que hacer es introducir los electrodos en estructuras cerebrales diferentes. “Dependiendo de cada trastorno, y estos pueden ser muy diversos, se puede analizar si esta terapia es efectiva o no e introducir los electrodos en la región del cerebro que sea más conveniente”, agrega el investigador, que trabaja con su grupo en el Instituto de Investigación e Innovación en Ciencias Biomédicas (INIBICA).

Por qué funciona

Además de implantar la terapia, los científicos están trabajando para entender mejor la propia terapia y saber por qué funciona mejor en unos pacientes que en otros. Para este fin, los electrodos se mantienen externalizados durante un tiempo para registrar datos reales de la actividad cerebral. “Muy pocos laboratorios del mundo pueden registrar datos a este nivel”, afirma González Rosa.

“Nos está permitiendo descubrir cómo funcionan estos núcleos o cómo son responsables de las patologías que originan estos trastornos, entre otras cosas”, añade.

Una vez que el sistema de estimulación cerebral profunda se ajusta por completo, el paciente puede irse a casa. No obstante, se realiza un seguimiento sistemático, con pruebas psicológicos, cognitivas y electrofisiológicas. El objetivo es saber qué pacientes son buenos respondedores a esta terapia. La investigación está financiada por el Programa Estatal de I+D+i del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, fondos europeos FEDER y la Universidad de Cádiz.