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Las bajas temperaturas no exacerban el dolor articular reumatológico

Reumatología

“Los seres humanos somos muy susceptibles; es fácil que solo seamos conscientes del dolor en los días en que hace frío o llueve, pero desconectemos cuando el clima es templado y soleado, a pesar de que los síntomas estén presentes”, resume Maher, cuya hipótesis se ha basado en los datos meteorológicos de la Australian Bureau of Meteorology y la participación de más de un millar de voluntarios.

Los investigadores compararon los registros de viento y temperatura en el momento en que los pacientes -más de 1.000 con dolor de espalda y cerca de 350 con osteoartritis de rodilla– notaban dolor por primera vez con las condiciones meteorológicas presentes una semana después y un mes antes de la queja del paciente, como medida de control. Las temperaturas durante el estudio oscilaron entre los 5,4 y los 32,8º.

“A pesar de que los voluntarios estaban convencidos de ello”, dice Maher, los resultados no mostraron “absolutamente ninguna asociación” entre el dolor reumatológico y condiciones como temperatura, humedad, precipitaciones, dirección del viento o presión atmosférica. Más bien al contrario, las altas temperaturas incrementaron ligeramente las posibilidades de sentir molestias, si bien el aumento no fue clínicamente relevante.

Manuela Ferreira, profesora asociada y directora de la investigación, concluyó al respecto que “los pacientes que sufren de alguna de estas condiciones deben tratar de no centrarse en el tiempo, ya que no tiene una influencia importante en sus síntomas y, además, está fuera de su control”. En este sentido, recomienda, “es mejor centrarse en la prevención y la gestión del dolor”.