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Los niños con enfermedades cardiacas de la UCI mejorarían sin ECMO

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El estudio, enmarcado dentro del programa Michigan Congenital Heart Outcomes Research and Discovery (M-CHORD) de la Universidad de Michigan y del C. S. Mott Children's Hospital, ha sido presentado en el American College of Cardiology Scientific Session de Washington y llevado a cabo por el Cardiac Critical Care Consortium (PC4), en colaboración con la Universidad de Michigan.

“Necesitamos saber más acerca de los resultados de estos tratamientos y averiguar cómo varían en los distintos hospitales. Esto nos ayudará a aprender cómo proporcionar una mejor atención a los niños que necesitan un tratamiento con ECMO y un mejor consejo a las familias acerca de esta terapia”, explica Michael Gaies, cardiólogo pediátrico del C. S. Mott Children's Hospital y director ejecutivo de PC4.

Según indica Gaies, es poco frecuente el uso de ECMO en niños con enfermedades cardiacas, pero el riesgo de mortalidad es muy alto. Se podrían mejorar estos resultados mediante la eliminación por completo de ECMO o mediante la obtención de mejores resultados para pacientes que requieran esta terapia. Se estima que mueren entre el 50 y el 60% de los niños con enfermedades cardiacas sostenidos por ECMO en la UCI cada año.

Las complicaciones asociadas a ECMO incluyen sangrado, infecciones y lesiones cerebrales, además de un coste económico importante. El estudio identificó varios subgrupos de alto riesgo. Asimismo, encontraron que las tasas de utilización de ECMO después de la cirugía cardiaca difieren significativamente entre los hospitales. En algunos hospitales la ECMO se utilizaba muy poco, en comparación con otros en los que se utilizaba más de lo esperado.

“Vamos a continuar explorando las variaciones que existen entre los distintos hospitales y el uso de ECMO así como la calidad de la atención con el objetivo de identificar las mejores prácticas” y difundirlas para poder colaborar entre los avances de los distintos profesionales del sector involucrados en el cuidado de los niños con enfermedades cardiacas, concluye Gaies.