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Los suplementos proteicos en polvo, ¿son de calidad?

Endocrinología y NutriciónMedicina del Deporte

Los suplementos proteicos en polvo son consumidos tanto por deportistas profesionales como por aficionados. Un estudio liderado por la Universidad de Sevilla (US) ha evaluado la calidad de esos productos nutricionales en función del tratamiento al que se sometieron durante su fabricación, su fuente o su almacenaje. Los resultados del trabajo se han publicado en la revista LWT- Food Science and Technology.

“Durante la elaboración de los suplementos proteicos en polvo, el tratamiento térmico involucrado puede reducir el valor nutricional del producto, un aspecto que, hasta la fecha, ha recibido poca atención de investigación”, ha señalado el investigador Antonio J. Sánchez en una nota emitida por la US.

Tal y como explica el profesor, en el tratamiento de estos suplementos proteicos en polvo interviene la lisina, un aminoácido que se transforma en otros compuestos que no son biológicamente utilizables. El estudio muestra que la mitad de los suplementos analizados contenían más del 6% de lisina bloqueada, pero solo el 9% presentaba valores que superaban el 20%.

Asimismo, los suplementos proteicos en polvo con mayores concentraciones de lisina bloqueada fueron hidrolizados y péptidos de suero (12%), mientras que las concentraciones más bajas se dieron en aislados de suero y caseínas. Los investigadores comprobaron también que el contenido de hidratos de carbono declarado en la etiqueta podría ser una indicación “indirecta pero útil” sobre el daño térmico en los suplementos de suero de leche.

“Según el tratamiento térmico recibido, se pueden producir cambios en la estructura proteica, lo que hace que estos suplementos sean menos digestibles para el organismo. De ahí la importancia de profundizar en su estudio”, añade Sánchez.

A pesar de los resultados obtenidos, los investigadores consideran que el consumo de suplementos proteicos en polvo en principio no conlleva problemas para la salud, siempre y cuando hayan superado los controles de calidad, sean adquiridos en establecimientos homologados y su consumo sea adecuado. Para saberlo, dicen, es necesario someterse a una evaluación nutricional individualizada y realizada por un profesional, que debe tener en cuenta la historia clínica del deportista, su dieta, la antropometría y la composición corporal y bioquímica.

Este estudio forma parte de un proyecto multidisciplinar en el que han participado universidades europeas y latinoamericanas. En dicho proyecto han participado ya más de 5.000 individuos. “Saber que uso se hace de los mismos puede ayudarnos a conocer las necesidades legales y educativas al respecto, y mejorar la información que damos a la sociedad”, concluye el investigador.