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Los supresores de acidez gástrica aumentan el riesgo de gastroenteritis infecciosa

Cirugía General y del Aparato Digestivo

El equipo, dirigido por la investigadora Yingxi Chen del National Centre for Epidemiology and Population Health (NCEPH) del ANU, centró su estudio en la recopilación de datos de pacientes australianos de gastroenteritis mayores de 45 años. Para ello, utilizó las bases de datos del estudio sobre envejecimiento saludable 45 and Up, una iniciativa del Sax Institute.

“Consideramos que el aumento del riesgo de hospitalización por gastroenteritis infecciosa en pacientes que consumen IBP se debe a la significativa reducción de ácidos gástricos que facilita la infección”, resume la epidemióloga en el paper, recogido por la publicación especializada Plos One.

“No hay duda de que los IBP son un tratamiento efectivo tanto para el reflujo como para el ardor de estómago”, admite Chen; sin embargo, “los médicos y pacientes que los utilizan deben ser plenamente conscientes de sus efectos secundarios y la dosis adecuada”, advierte.

Entre el colectivo más vulnerable, explica, se encuentran ancianos y pacientes con problemas gastrointestinales previos. Este tipo de pacientes “debería mantener una conversación con su médico para asegurarse de que consumen la dosis correcta y de que estos fármacos son el sistema más adecuado para ellos”, sentencia la autora.

Tanto Chen como el jefe de activos para la investigación del Sax Institute, Martin McNamara, han coincidido en reafirmar la importancia de este tipo de estudios, ya que, según las estadísticas, más de 15 millones de australianos sufrieron gastroenteritis en 2010. Así mismo, en el país se prescriben cerca de 19 millones anuales de recetas de IBP, uno de los supresores de ácido gástrico más utilizados a nivel mundial.

Estos mismos datos sugieren que la gastroenteritis infecciosa cuesta a la economía australiana hasta 13,1 millones de días de trabajo perdidos al año. “Es un problema grande y complejo”, valora McNamara; “de ahí la importancia de estudios como 45 and Up, que permitirá ofrecer respuestas fácilmente accesibles para los responsables políticos”, concluye el científico.