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María Castellano: «La Medicina Legal y Forense está en riesgo de desaparición»

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“La Medicina Legal y Forense está en riesgo de desaparición”. Así de contundente se muestra María Castellano (Jaén, 1948) cuando se le pregunta por su especialidad. Ella fue la primera mujer en convertirse en catedrática de Medicina (en Zaragoza, en 1980). Ahora catedrática en la Universidad de Alcalá, lleva más de 45 años dedicada a dicha especialidad. Un campo que en la actualidad no figura en ninguno de los troncos en los que están agrupadas las especialidades médicas (médico, quirúrgico, de imagen y de laboratorio), lo cual lo sitúa en “grave crisis”.

“Cuando ingresé en la Real Academia Nacional de Medicina de España (en 2012), dediqué mi discurso a la historia de la Medicina Legal y Forense. Desde 1845, cuando Pedro Mata y Fontanet la creó como especialidad, formando a médicos que se adscribieron a los Juzgados de Instrucción como peritos oficiales de los jueces en materia médica, hasta la actualidad”, cuenta a MedsBla María Castellano. La académica acaba de recibir en el Senado uno de los galardones de la primera edición de los Premios, Medallas y Distinciones de Unión Profesional. Una asociación que agrupa a las profesiones colegiadas españolas.

En aquel discurso, ya denunció el momento de “absoluta crisis” que está viviendo la Medicina Legal y Forense en el país. “Porque el Ministerio de Justicia no ha entendido que se debe regular como una especialidad médica más”. “Esto significa que, tras el examen MIR, quienes elijan Medicina Legal y Forense hagan una formación de 4 años, 2 de rotatorios hospitalarios y otros 2 en Institutos de Medicina Legal y unidades docentes de Medicina Legal y Forense que dispongan de recursos formativos”.

Anacronismo

“Está pendiente de la normativa que la regule de forma específica y particular. Pero al depender del Ministerio de Justicia, de Sanidad y de Educación, encuentra más dificultades”, explica la especialista. Para ella, es “grave y anacrónico con la normativa legal y la realidad científica” que los forenses dependientes de la Administración de Justicia no necesiten especializarse para optar a los procesos de selección.

“La administración exige el título de especialista para ejercer la medicina pública. Pero no se lo exige a los peritos oficiales de la Administración de Justicia. Aunque de sus actuaciones depende la justicia social, con importantes consecuencias”, lamenta Castellano, para quien, además, “los avances científicos exigen esa especialización”.

Frente a este panorama, la doctora aboga por un futuro para la Medicina Legal y Forense similar al de la Medicina de Trabajo. Esta especialidad consiguió convertirse en especialidad hospitalaria gracias a las gestiones de la Comisión Nacional que ella presidió. Aquel logro es uno de los que más satisfacción le produce a esta pionera. Una mujer que abrió el camino a otras cuando, según ella misma, “la Medicina experimentaba grandes cambios”.

“Lo viví como un honor y una gran responsabilidad”, dice Castellano, al recordar el momento en que consiguió su cátedra en la Universidad de Zaragoza; una plaza que llevaba 3 años vacante. Su triunfo personal lo fue también para un género que, hoy día, está mucho más presente en el mundo médico. “La Medicina actualmente es una profesión feminizada”, apunta la especialista. Aun así, lamenta la “poca compensación económica” que reciben por un trabajo de “altísimo grado de exigencia y responsabilidad”.

Compensar la desigualdad

“Es preciso que se reconozca el importante papel que las mujeres están desempeñando en este momento. Con su contribución a una medicina asistencial de excelente calidad. Junto a su participación en la investigación, la formación de nuevos especialistas y la prevención, en general”, subraya la catedrática, que ha intentado compensar la desigualdad asignando las plazas disponibles a mujeres en caso de igualdad de capacidad y méritos.

“Yo he entendido siempre la igualdad como el que todas las personas, hombres y mujeres, tengan las mismas oportunidades de acceder a la educación, a la formación y al trabajo, atendiendo a su capacidad, al esfuerzo y a los méritos -explica-. Como esto no había sido así en épocas anteriores, desde mis posibilidades yo defendí que, en esas situaciones de igualdad de capacidad y méritos, la plaza debía ocuparla una mujer para ir compensando la desigualdad previa”.

Ese principio de igualdad y equidad, según la especialista, debe seguirse también a la hora de tratar a los pacientes. A ellos, los profesionales tendrían que facilitar información adecuada para que puedan tomar “decisiones personales conscientes y libres”. Ese es uno de los principales retos deontológicos a los que se enfrenta la profesión médica. Una opinión que expresa como vocal de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médico Colegial (OMC).

Un cargo que no abandonará después de jubilarse, a final de este curso. Tampoco abandonará su labor como miembro de la Real Academia de Granada y Andalucía Oriental. Ni la citada Real Academia Nacional de Medicina de España. “Así podré seguir devolviendo a la sociedad parte de lo que se me ha regalado durante mi vida”, concluye.

María Castellano recibiendo el reconocimiento en el Senado.

María Castellano (segunda por la derecha) en el acto de entrega de premios celebrado hace unos días en el Senado. Unión Profesional / Eva Viera.