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Maternidad o aborto: las opciones de Juno en España

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En Minnesota (EE. UU.), una adolescente embarazada de 16 años se debate, con el total apoyo de sus padres, entre la maternidad, el aborto y la adopción; pero ¿cuál sería la historia de Juno MacGuff si hubiese sucedido en España? El V Seminario de Medicina y Cine del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) aborda la deontología de la reproducción humana a través de esta tragicomedia de Jason Reitman y Diablo Cody.

“Esta es una película sobre el empoderamiento y la capacidad de toma de decisiones”, introduce Tayra Velasco, profesora de Bioética de la UCM. La primera decisión de la protagonista es descartar la maternidad y “arrancar de raíz el problema”. Según la revisión legal de la forense Pilar Pinto, en 2010 Juno hubiese tenido “legítima autonomía” para abortar en España sin consentimiento de padres ni tutores, pero, tan solo 5 años después, en 2015, la adolescente habría necesitado permiso paterno.

“El 90% de los adolescentes que abortan voluntariamente en España va acompañado”, indica Juan Madrid, director del Centro Joven en el Ayuntamiento de Madrid, de manera que, "a quien más ha perjudicado el cambio del ley es precisamente al 10% más vulnerable; a los adolescentes que no van acompañados por graves problemas familiares”, lamenta el experto.  Afortunadamente, en la película, “los padres tienen un enorme respeto por ella y por sus decisiones”, apunta Concepción Bonet, miembro del Comité de Deontología de ICOMEM.

Con su apoyo, la adolescente toma una alternativa a la maternidad y el aborto prohibida en España: la gestación subrogada. “Cualquier contrato parecido al que firman Mark y Vanessa, los padres de adopción en la película, sería declarado nulo”, explica un médico entre el público. Si aun así el embarazo se llegase a materializar, la custodia del bebé quedaría marcada por la maternidad gestacional, en este caso, la de la joven protagonista. Un tercer supuesto marca que quien haya aportado el esperma podría solicitar la paternidad y, la pareja de este, la adopción. Lamentablemente para Juno, en España el padre legal seguiría siendo sería su amigo Paulie Bleeker.

“La historia de la película sería imposible”, opina otro de los espectadores del cinefórum, “no solo por la edad de Juno sino porque, probablemente, los servicios sociales y el sistema sanitario español solo le darían 2 opciones: maternidad o aborto”, denuncia. “En este país apenas se contempla la posibilidad de la adopción” y, de llegar a valorarse, el proceso sería muy diferente al estadounidense; tanto que Juno no podría elegir a los padres de adopción -“mucho menos la sección de anuncios de un supermercado”- y dejaría todo el proceso en manos de las administraciones.

¿Quién decide?

“Pero ¿qué adultos profesionales vemos en la película? ¿dónde y con quién toma Juno todas sus decisiones?”, interviene Juan Madrid. “Ni ella ni los padres se plantean ayuda profesional cuando se enteran del embarazo”, coincide Velasco señalando una situación de abandono institucional en el película. “No sé por qué los médicos tenemos que hacernos protagonistas de todo”, discrepa Bonet, “si una familia ya ha tomado una decisión, y además consensuadamente, para qué más nos necesitan”. La experta del ICOMEM aboga por crear, como los psiquiatras, “espacios de reflexión en las consultas” y saltar, según lo necesite el paciente, entre los distintos modelos de relación clínica; desde el paternalista, al informativo o al deliberativo, en el que ambos, medico y paciente, ponen sus valores sobre la mesa.

“Lo fundamental, más allá de estar a favor o en contra del aborto es estar formados y no juzgar; hay que intentar ser objetivo porque la forma en que actuamos y lo que pensemos influye al paciente”, zanja una oncóloga en las gradas. “Parece que todo el mundo puede dar su opinión de una adolescente embarazada”, reflexiona Velasco, “en la película se ve claramente, desde el dependiente del supermercado donde Juno compra las pruebas de embarazo, hasta los prejuicios de la técnico de ecografía”.

“Todo el mundo responsabiliza a la chica”, lamenta una doctora; ejemplo de ello es que muchos personajes, como el padre de Juno, ridiculizan el papel de Paulie en el embarazo. “Él también dice lo mucho que estaba esperando que se acostasen; sin embargo, desde el momento del embarazo pasa a ser más que un secundario en la película”, señala Madrid. “Existe una invisibilización del varón”, denuncia, “todos los estudios sobre paternidad adolescente provienen de Latinoamérica; en España apenas se encuentran”. Los pocos que existen coinciden en algo: “los chicos desaparecen, en muchos casos, porque la familia de la embarazada les echa”, cuenta el director del Centro Joven en el Ayuntamiento de Madrid. 

¿Qué estamos haciendo mal?

Ya sea por decisión propia o ajena, Juno es la única responsable y, en este sentido, “llama atención lo que significan para ella que no paren de repetirle las palabras sexualmente activa”, dice la experta en Bioética. "En esas escenas la película da un golpe importante a la educación sexual que dan los profesionales. ¿Qué estamos haciendo mal?", pregunta Velasco ante el repunte de ETS. “Al dar la herramienta del aborto se ha perdido el miedo al embarazo, por eso bajan las precauciones y aumentan las enfermedades de transmisión sexual”, sugiere una doctora, “hay que ofrecer la herramienta, pero también información sobre ella y prevención”, defiende.

Según las encuestas, citadas por Madrid, la mayoría de los adolescentes no habla con sus padres y, en las aulas, falta educación sobre la sexualidad. La conclusión de muchos asistentes, resumida por Bonet, es que el Código de Deontología Médica está “desactualizado y tremendamente ideologizado” en lo que respecta al capítulo de la reproducción humana. “Se están dejando fuera muchas prácticas médicas legales y que de hecho ya se están llevando a cabo”, advierte un espectador. “El código tiene que retomarse y ser más objetivo en estos aspectos”, admite Bonet,; de hecho, adelanta, “ya se está escribiendo un documento sobre maternidad subrogada”.

Cineforum

La siguiente proyección del V Seminario de Medicina y Cine del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) será Alguien voló sobre el nido del cuco (Miloš Formany, 1975) y versará sobre el capítulo XV del Código de Deontología Médica, sobre tortura y vejación al paciente. Algunas de las sesiones anteriores de este cinefórum han sido: Del revés (Peter Docter, 2015), Mi vida sin mí (2003, Isabel Coixet), Efectos secundarios (2013, Steven Soderbergh), La Red (1995, Irwin Winkler), Las normas de la Casa de la Sidra (1999, Lasse Hallström) y Al cruzar el límite (Michael Apted, 1996).