El grupo de expertos ha expresado de esta manera su preocupación por los cerca de 500.000 deportistas y turistas extranjeros que podrían estar expuestos al mosquito Aedes Aegypti durante las pruebas, que se celebrarán entre el 5 y el 21 de agosto en Brasil.

Consideran, además, que este “riesgo innecesario” no solo afectaría a quienes viajasen a Río, ya que al volver a sus países de origen las personas contagiadas podrían provocar una epidemia. El grupo de firmantes ha querido desmentir la idea de que el evento es “demasiado grande para fracasar” y ha recordado varios precedentes de cancelación.

La OMS ha rechazado la petición alegando que “no existe una justificación de salud pública” para posponer o suprimir los juegos, a pesar de que el propio organismo declarase el país sudamericano en estado de “emergencia de salud pública de importancia internacional” días atrás.

Numerosas delegaciones, entre ellas la estadounidense y la keniana, han expresado su preocupación e incluso han valorado la posibilidad de no competir en los juegos, como es el caso del país africano. Mientras, el Comité Olímpico Español (COE) se ha sumado al “sentir unánime de todos los comités”.

El Consejo Superior de Deportes (CSD) admite “preocupación dentro de la tranquilidad”, ya que “aún se está trabajando para conocer el alcance y las medidas a seguir”. A la espera de un informe definitivo el Comité Organizador de Río se ha mostrado optimista.

El ministerio de Deporte de Brasil ha asegurado estar “empeñado” en que la competición trascurra con seguridad y ha declarado su confianza en que la llegada del invierno austral acabe con el mosquito portador.

Algunos deportistas, entre ellos los españoles Ruth Beitia, saltadora de altura y Jesús Ángel García Bragado, campeón de marcha atlética, han preferido confiar en la organización del evento y bromear sobre la necesidad de comprar mucho repelente antimosquitos.

Mientras, otros como la luchadora estadounidense Adeline Gray ha declarado que “si planease tener un hijo se sentiría muy incómoda” acudiendo a la cita deportiva. El golfista australiano Marc Leishman, cuya esposa estuvo a punto de fallecer a causa del zika, ya ha anunciado que renunciará a la cita olímpica en la que por primera vez el golf estará presente.

Pau Gasol, pívot de los Chicago Bulls, ha admitido que esta “valorando no ir a los Juegos por el zika” ya que está “en contactos con científicos y expertos que me pasan información privilegiada”. El jugador de la selección española entiende que “no asistir sería devastador para cualquier deportista que ha dedicado su vida a esos minutos de competición” sin embargo, asume, “con la salud no se juega”.

Lo mismo han considerado otros estados participantes como Corea del Sur, que ha diseñado trajes antimosquitos que sus atletas lucirán en la ceremonia inaugural, o Australia, que distribuirá preservativos entre sus deportistas.