El informe, promovido por la Defensoría Delegada para la Política Criminal y Penitenciaria y basado en visitas de inspección al propio terreno, indica que la media es de 1 médico para cada 797 reclusos, sin contar con la ausencia total de farmacéuticos y auxiliares a cargo de los historiales clínicos.

En el 63% de los establecimientos analizados no existe un servicio de entrega de medicamentos prescritos a los internos; en el 82,5% de los módulos se incumple también el suministro de insumos médicos y hospitalarios, desde antinflamatorios hasta material esterilizado.

Los presos, se han hecho eco de su situación a través de numerosos procedimientos y quejas, en total 20.945 solicitudes de las cuales sólo han sido autorizadas 8.531, es decir, algo más del 40% en toda Colombia. Estos datos han sido corroborados por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC)

Según las estadísticas oficiales de la cárcel La Picota (Bogotá) en los últimos meses fallecieron 4 internos por falta de atención sanitaria. En el recinto de la Cárcel Modelo (Bogotá), 45 reclusos diagnosticados de VIH malviven sin tratamiento antirretroviral ni controles por parte de un profesional de Medicina Interna en infectología.

Durante el debate en la Comisión Primera del Senado, trascendió a la opinión pública colombiana el caso de una reclusa en el centro penitenciario de Sincelejo. La mujer, encinta de 22 semanas no ha disfrutado de ningún tipo de chequeo médico ni control prenatal hasta el momento.

“La situación tiende a agravarse si se tiene en cuenta que, de los casi 10.000 pacientes presos oficialmente registrados en el sistema, 4.339 padecen hipertensión arterial, 2.162 tiene problemas psiquiátricos, 1.074 presentan diagnóstico por diabetes y 613 por VIH”, ha lamentado la portavoz de la Defensoría en declaraciones al periódico nacional El Espectador.

Ante la perspectiva de un aumento de la población reclusa que en el último año ha sido de 5.000 nuevos reos, la Defensoría ha insistido en la declaración de una emergencia carcelaria a nivel sanitario y social.