José Alberto Becerra, coordinador nacional del Observatorio de Agresiones de la Organización Médica Colegial y secretario general del Colegio de Médicos de Badajoz, ha hecho un balance para Medlab.email sobre los alarmantes datos de las agresiones a médicos en los últimos años. Todos estos datos se llevan desde el Observatorio desde que empezó a funcionar en el año 2010. A partir de este año, se creó un registro nacional y a día hoy pueden asegurar que en 2017 se llegó al máximo histórico con un 4% más de agresiones a médicos respecto al 2016.

“Nosotros creemos que esta irritabilidad que hay en la sociedad se está llevando a extremos increíbles. ¿Cómo se puede agredir a una persona que está para ayudarte, para cuidarte, para defender tus intereses…? “, reflexionó este médico.

Cuando esta plataforma tecnológica le preguntó qué estaba pasando en la sociedad para llegar al extremo de agredir, ya sea verbal o físicamente al médico, Becerra explicó que nos encontrábamos ante una asistencia médica a demanda en la que el doctor, que ayudaba y defendía, recibía a cambio agresión.

Según él, la judicialización de la Medicina ha llevado al profesional sanitario a sentirse presionado al desempeñar su profesión. “Estamos ante una medicina defensiva”, puntualizo. Luego, explicó que, en muchas ocasiones, el paciente presionaba al médico influido por plataformas digitales supuestamente especializadas en Medicina que generaban informaciones equívocas con las que el médico debía luchar.

“El paciente exige y demanda porque le hemos enseñado así. Porque se ha priorizado al paciente sobre el médico. El paciente es que el que manda, pero esa demanda a veces se sobrepasa”, así de rotundo fue el secretario general del Colegio de Médicos de Badajoz.

La sensación de seguridad ayuda

Tal y como argumentó el coordinador nacional, el médico de Atención Primaria “no es la oficina de reclamación del sistema”, aunque insistió después en que lo parecía. Becerra matizó que las reclamaciones debían de hacerse ante el defensor del usuario o mediante hojas de reclamaciones y no con el médico de familia. “El médico de familia es el que te vehiculiza, el que te trata, el que te da cariño, el que te escucha”.

Gracias a la figura del interlocutor policial nacional sanitario, el médico tiene una persona ante la que dirigirse en situaciones complicadas que no hace falta que lleguen a agresión, tal y como comunicó el entrevistado. Esta figura mejora las condiciones de los profesionales y ofrece una sensación de seguridad, según apuntó José Alberto: “Es una medida disuasoria que da sensación de seguridad al médico”.

Desde el Observatorio que coordina Becerra, se da formación a los médicos que ya han sido agredidos en más de una ocasión y a los más jóvenes. En cuanto a estos últimos, comentó que debían prepararse para esos pacientes especializados en generar conflictos que podían estar en la puerta de cualquier hospital.

“El objetivo de esta formación es mejorar la respuesta del médico en situaciones límites, resolución de conflictos, capacidad de empatizar con el paciente en un momento tenso, habilidades sociales y de comunicación. Nosotros creemos que el profesional está bien cualificado, pero ante situaciones límite no todo el mundo responde igual”.

Las agresiones en cifras

Según la OMC, los datos registrados en el Observatorio Nacional revelan que ha habido un crecimiento moderado desde 2013 hasta 2017, lo que implica que la tendencia se mantiene al alza por tercer año consecutivo. En 2013 se registraron 354 conductas violentas; en 2014, 344; en 2015, 361; en 2016, 495; y en 2017, 517.

Durante los 7 últimos años, la cifra de agresiones en España ha ascendido a 3.429. Entre esta cantidad se encuentran coacciones, amenazas, lesiones, injurias, vejaciones y maltratado, según datos del Observatorio. Un 12% de los casos acabó en lesiones, mientras un 32% fueron insultos y un 56%, amenazadas.