El doctor Carlos Almonacid, neumólogo del Hospital Universitario Ramón y Cajal ha expuesto las ventajas de utilidad, seguridad y ahorro de la criobiopsia para el diagnóstico de la enfermedad pulmonar intersticial difusa (EPID) frente a la audiencia de la III Jornada de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas, a la que acudió MedLab Media Group.

“La enfermedad intersticial es un campo apasionante y muy complejo; con un montón de patologías pulmonares que pueden afectar al intersticio y a la parte alveolar”, introduce el experto sobre las más de 150 patologías intersticiales que, generalmente, se clasifican según sean de causa conocida, no conocida pero asociada a una enfermedad primaria o idiopáticas.

“La clasificación trata de arrojar luz sobre el manejo”, explica Almonacid. En este sentido, la criobiopsia permite un diagnóstico avanzado sin los riesgos de mortalidad que conlleva la biopsia pulmonar abierta. “La única contraindicación para la criobiopsia es la hipertensión”, señala, “ya que puede ocasionar una hemorragia pulmonar; sin embargo, haciendo bien la técnica el riesgo de sangrado y neumotórax se minimiza mucho”.

Además, tal como asegura el neumólogo, “la criobiopsia logra un diagnóstico histopatológico de certeza en más de la mitad de los pacientes”. Según las cifras presentadas durante la jornada, el porcentaje de certeza de la biopsia convencional oscila entre el 25 y el 65%, mientras la criobiopsia alcanza el 50,6% y la toracoscopia el 69,9%.

“A pesar de su certeza diagnóstica, la toracoscopia implica un riesgo de mortalidad de 9%, frente al 2% de la criobiopsia”, matiza Almonacid, quien señala también el ahorro de esta segunda técnica frente a la primera. “La criobiopsia es un proceso ambulatorio, el paciente entra por la mañana y se va por la tarde”, ejemplifica el neumólogo sobre un proceso que “ahorra mucho dinero”. Tanto es así que “los algoritmos diagnósticos la tienen cada vez más en consideración; el único problema actual es su estandarización”, concluye.