Según ha informado la compañía, se ha cuantificado el ahorro a largo plazo del tratamiento específico con ITSC basado en el uso de un alergoide de altas dosis de alérgenos (Acaroid®) en comparación con el tratamiento sintomático convencional de la alergia a ácaros a través de un estudio observacional, retrospectivo y multicéntrico realizado con una muestra de 419 pacientes diagnosticados de rinitis y/o asma bronquial por alergia a los ácaros.

Los resultados ponen de manifiesto la reducción estimada de costes derivados de aspectos como los recursos hospitalarios (100% en hospitalizaciones, 82% en visitas al alergólogo y 79% en visitas a urgencias), las terapias sintomáticas (56% en medicación de rescate y 63% en medicación diaria), pruebas diagnósticas (77%) y días de baja laboral por enfermedad (94%).

Se trata del primer trabajo sobre la variable coste-efectividad de la inmunoterapia. En él, se extrapolan a 6 años los resultados obtenidos durante el primer año de tratamiento con inmunoterapia, asumiendo 3 años de tratamiento activo (según la pauta habitual recomendada) y 3 años de seguimiento posterior.

“Gracias al estudio, se puede conocer cuánto puede impactar sobre el SNS el tratamiento correcto a un paciente alérgico; una información de gran valor, una vez que ya se ha demostrado previamente la eficacia de la inmunoterapia y que, sin duda, redundará en el beneficio de toda la sociedad”, ha señalado José Carlos García Robaina, jefe del Servicio de Alergología del hospital tinerfeño.

Datos

De acuerdo con los datos aportados por Merck, aproximadamente el 60% de los pacientes atendidos en los servicios de Alergología padece alergia a los ácaros. Una cifra que puede incrementarse en algunas regiones, en las que existe una mayor sensibilización debido a la humedad, como la cornisa cantábrica o Canarias.

La sintomatología asociada a este tipo de alergia puede controlarse a través de la ITSC, basada en la administración a los pacientes de cantidades crecientes de un alérgeno específico responsable de sus síntomas para que el sistema inmune se module y mejore la tolerancia al mismo en posteriores contactos.

“A pesar de que la inmunoterapia es el único tratamiento que ha demostrado ser capaz de revertir el curso natural de la enfermedad, actualmente es frecuente que se limite a aquellos pacientes en los que no se ha podido controlar previamente la enfermedad con el tratamiento sintomático”, ha explicado García Robaina.

Hasta ahora, se conocía cómo afectaba la ITSC a la evolución de la enfermedad, cuyos síntomas se manifestaban con menor intensidad y frecuencia llegando a lograrse el control de la patología. Sin embargo, no existía evidencia que permitiera comparar el impacto económico del tratamiento sintomático o medicación de rescate con el basado en ITSC.