Las intolerancias gastronómicas, los transgénicos o las relaciones del microbioma con las enfermedades autoinmunes, han sido alguno de los temas de debate durante el foro. Rosa del Campo, investigadora del servicio de microbiología adscritos al Hospital Ramón y Cajal de Madrid, ha sido una de las ponentes.

Según ha explicado la experta, cada persona sabe lo que le sienta bien y mal, y lo que es saludable pero no se alimenta bien por problemas de horarios, trabajo, cuestiones sociales o moda. Los transgénicos, a pesar de no haber demostrado ser perjudiciales ni beneficiosos, podrían incluirse dentro de la lista de observar lo que sienta bien.   

Del Campo aconseja una alimentación amplia, que incluya yogur y productos fermentados, pues explica que se ha descubierto una conexión entre el sistema nervioso central y el intestino. Los productos metabólicos de las bacterias podrían tener efectos en las células incluso a nivel cerebral central.

"Se ha llegado a definir una microbiota asociada a estados de depresión o ansiedad" pero también con estados de felicidad, ha reconocido esta investigadora, quien también ha apuntado que la microbiota está empezando a relacionarse con las enfermedades autoinmunes.

La artritis reumatoide, la esclerosis múltiple, la espondilitis e incluso el autismo se han relacionado con una alteración de la microbiota y su relación con el sistema inmunológico, si bien son investigaciones en fase de estudio y no se sabe si la alteración inmunológica con la microbiota alterada es "causa o consecuencia".

Algunos de los expertos, han manifestado el contraste entre personas que tienen una alimentación mala y aquellas obsesionadas con una alimentación sana, incluso con medidas que no necesitan adoptar en sus circunstancias concretas. Tal es el caso de algunos no celiacos, que prefieren suprimir el gluten de la dieta ante la posibilidad de tener sensibilidad al trigo.

Debido a esta “moda”, Jorge Pastor, director de de I+D del Grupo Panishop y presidente en España del Club Richmont, explica que han decidido hacer panes preventivos que combinan productos saludables con valores nutricionales en los que se ha bajado de 60.000 a 80.000 partes por millón de gliadinas a unas 25.000.