Las proteínas que componen el tomate y sus semillas son distintas. Por eso, es posible tomar tomate sin desarrollar alergias, si las semillas no se ingieren al mismo tiempo. No obstante, para aquellos que padecen alergia, suelen tener reacciones incluso cuando el alimento está cocinado, a diferencia de otros alérgenos alimentarios.

El estudio, publicado en Molecular Nutrition and Food Research, ha descubierto que las proteínas de las semillas pertenecen a la misma familia (Sola l 7 y Sola l 6) y que estas no se encuentran en el resto del alimento.

La muestra seleccionada estuvo compuesta por 22 pacientes alérgicos al tomate pertenecientes al Hospital Infanta Leonor y el Hospital Regional Universitario de Málaga. Al consumir el alimento, los pacientes experimentaron síntomas como anafilaxia, urticaria o síndrome de alergia oral. Algunos experimentaron que los síntomas desaparecían al eliminar las semillas.

Los científicos también usaron muestras sanguíneas de los pacientes para comprobar si los experimentos in vitro, con las proteínas purificadas y aisladas de las semillas producían la misma reacción. Los resultados fueron los mismos que los observados en pacientes: positivos en el test SPT, utilizado para conocer la reacción dermatológica de los alérgenos.

Conocer que las semillas tienen distintas proteínas, a las presentes en el resto del alimento, podría ayudar a limitar la reacción alérgica de aquellos que experimentan sintomatologías recurrentes en su consumo.