Según ha informado la universidad, al menos 6 variedades del parásito pueden provocar enfermedad de Chagas en humanos. Esta variedad genética se consideraba hasta ahora la causa de las diferentes patologías asociadas, que pueden ser digestivas, cardiacas o ambas. El estudio demuestra que todos los genotipos comparten patrones patológicos. Esto podría ayudar a definir biomarcadores pronósticos en la etapa inicial.

En esa fase, los síntomas de la enfermedad de Chagas son parecidos a los de la gripe, además de inflamación en el lugar de la picadura del insecto vector. A esta etapa sigue un periodo asintomático que puede durar décadas. No obstante, en torno a un 30% de los pacientes se vuelve crónico y pueden aparecer megavísceras:

  1. Cadiomegalia.
  2. Megaesófago.
  3. Megacolon.

“Analizamos múltiples parámetros para reunir e integrar un gran número de marcadores en las fases aguda y crónica de la enfermedad”, explican los autores del trabajo, en el que se utilizó un modelo de ratón infectado con cepas genéticamente diversas de Trypanosoma cruzi. El análisis estadístico multidimensional mostró con precisión que la combinación de parámetros predice la cepa infectante, la fase de infección y la presentación clínica de la enfermedad.

“No obstante –detallan los autores–, mientras que una combinación de factores permite la identificación de la cepa infectante, algunos patrones se conservan durante la fisiopatogenia de la enfermedad de Chagas en todas las cepas de T. cruzi, a pesar de su diversidad genética”.

De acuerdo con la UAM, la enfermedad de Chagas es una patología “desatendida” para la que no existe vacuna ni terapia demostrada. Después de Estados Unidos, España es el país no-endémico donde más casos se han detectado. Por su parte, en Latinoamérica afecta a cerca de 7 millones de personas.