Entrenar al sistema inmune innato podría acelerar la formación de glóbulos blancos, lo cual podría ayudar a prevenir los efectos secundarios derivados de la quimioterapia. Es lo que se deduce de un estudio liderado por los investigadores Ioannis Mitroulis y Triantafyllos Chavakis, de la Technische Universität Dresden (Alemania). Los resultados se han publicado en la revista Cell.

Tal y como explica la universidad, existen 2 sistemas fundamentales que protegen al organismo de las infecciones: la inmunidad innata y la adaptativa. La primera actúa rápidamente, como primera línea de defensa para ganar tiempo hasta que la inmunidad adaptativa se activa y toma el control. Esta última construye una memoria inmunológica que le permite agilizar la respuesta ante futuras infecciones del mismo patógeno.

Memoria inmunológica

Esa memoria inmunológica se ha relacionado en exclusiva con la inmunidad adaptativa; sin embargo, varios grupos de investigación han cuestionado esta teoría, demostrando que ciertas infecciones microbianas o vacunas promueven una mayor respuesta de los glóbulos blancos del sistema inmune innato ante una infección secundaria con los mismos patógenos, o incluso diferentes.

Ese proceso es lo que se conoce como inmunidad innata entrenada. El citado estudio ha demostrado por primera vez que esta actúa sobre los precursores de los glóbulos blancos circulantes en la médula ósea, conocidos como células madre hematopoyéticas y células progenitoras (HSPC). Como las HSPC pueden dar lugar a muchas generaciones de glóbulos blancos, el estudio puede explicar los efectos a largo plazo de entrenar al sistema inmune innato.

El equipo de Chavakis investigó, junto con investigadores de la Universidad de Pennsylvania (Estados Unidos) y la Universidad de Radboud (Países Bajos), las acciones de beta-glucano, una molécula que se encuentra en las paredes celulares de hongos y plantas y un prototipo de estímulo de inmunidad entrenada en células precursoras de la médula ósea.

El entrenamiento inmunológico innato de las HSPC a través de beta-glucano dio lugar a una respuesta beneficiosa sostenida por parte del sistema hematopoyético; dicha respuesta involucró acciones de la citocina inflamatoria interleucina-1beta y cambios en el metabolismo (sobre todo el metabolismo lipídico) de las HSPC. Los autores creen que podría utilizarse para proteger la médula ósea de los efectos adversos de la quimioterapia.

“Creemos que el principio de inmunidad entrenada podría ser utilizado para prevenir tales efectos adversos de la quimioterapia”, señala Mitroulis, autor principal del estudio, que sugiere que entrenar el sistema inmune innato antes de administrar quimioterapia para prevenir la mielosupresión y la leucopenia. “También es concebible que este principio pueda encontrar aplicación terapéutica en enfermedades hematológicas malignas”, subraya Chavakis, en cuyo objetivo están también las enfermedades inflamatorias.