Según el doctor Julio Delgado, del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, este encuentro tiene como objetivo revisar de forma interactiva y práctica las nuevas evidencias que pueden condicionar la toma de decisiones terapéuticas en la práctica clínica habitual, tanto en las modificaciones de dosis de fármacos antiasmáticos como en el manejo de comorbilidades clásicas y emergentes, tal y como apunta el laboratorio en una nota.

 “Cada vez es más evidente que muchos de los pacientes asmáticos, especialmente los que presentan una enfermedad persistente moderada o grave se benefician de un tratamiento personalizado”, asegura el especialista.

De acuerdo con el médico, una primera aproximación a la medicina personalizada pasa por identificar el principio activo o la combinación de principios activos idóneos, proponer el dispositivo más adecuado y ajustar con precisión la dosis que puede ofrecer el mayor beneficio para cada paciente en función de su situación clínica particular personal.

La disponibilidad de opciones es importante para que los clínicos puedan aplicar esta estrategia. “La industria farmacéutica está realizando grandes esfuerzos para ofrecer productos que permitan flexibilizar las dosis de los fármacos habitualmente utilizados en el tratamiento del asma”, añade Delgado.

Rinitis y asma

“Es sabido que el asma y la rinitis comparten alteraciones fisiopatológicas y que el diagnóstico y tratamiento conjunto de ambas influye de forma positiva en el control evolutivo de las 2 entidades”, apunta, por su parte, el doctor Santiago Quirce, del Hospital Universitario La Paz de Madrid, sobre uno de los temas destacados que se han tratado en el encuentro Espacio Asma.

Como respuesta a esta realidad, se ha creado el concepto de enfermedad respiratoria alérgica (ERA). “El ERA da un paso más y considera a ambas entidades como una única enfermedad, por lo que deben estudiarse, diagnosticarse (o sospecharse) y tratarse de forma conjunta desde el inicio de las manifestaciones de una de ellas”, explica.

“Es necesario identificar estas comorbilidades y tratarlas porque cuando coinciden con el asma, pueden contribuir a un control insuficiente de la enfermedad y causar que el paciente, a pesar de estar en tratamiento, no mejore y desarrolle asma grave no controlada”, señala, por su parte, el doctor Antonio Luis Valero, del Clínic de Barcelona.