El Hospital Universitario de La Princesa ha acogido la primera reunión organizada por AbbVie sobre el rol de la farmacia hospitalaria en el abordaje multidisciplinar de los pacientes con enfermedad inflamatoria inmunomediada (IMID). La jornada, avalada por la Sociedad Madrileña de Farmacia Hospitalaria, ha servido para reivindicar la figura del farmacéutico frente a reumatólogos, digestólogos, dermatólogos, inmunólogos y otros especialistas encargados de atender inflamaciones crónicas sistémicas causadas por la alteración del sistema inmune.

“Tradicionalmente los resultados del tratamiento de la IMID se han medido en variables clínicas, pero cada vez se miden más parámetros, como la calidad de vida, las preferencias de los pacientes, la satisfacción con el tratamiento o las cuestiones farmacoeconómicas”, explica Benito García, jefe del Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Universitario Severo Ochoa. “Es un paso más en la evaluación global de la terapia”, asegura.

“Actualmente no evaluamos más allá del coste del tratamiento, y lo racional es llegar a conocer los resultados, si está haciendo el efecto que se espera”, razona el director de formación de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH). En este sentido, el modelo PROs de evaluación de los resultados reportados por los pacientes “ayuda a un conocimiento más profundo de la patología, mejora la comunicación con el profesional sanitario y la satisfacción del paciente, que interviene activamente en el manejo de su enfermedad”, opina García.

Según datos ofrecidos durante la reunión, el 10% de estos enfermos es diagnosticado de 2 o más IMID y hasta un 33% sufre comorbilidades, casi siempre cardiovasculares, metabólicas y psiquiátricas. “Los tratamientos son cada vez más complejos y las necesidades de los pacientes aumentan”, interviene Alberto Morell, jefe de Servicio de Farmacia del Hospital Universitario de la Princesa. “Para atender sus expectativas y dar una respuesta sostenible y de calidad se necesita un enfoque multidisciplinar”, defiende el experto, quien considera que, en esta multidisciplinariedad, la farmacia hospitalaria ocupa un lugar clave.  

Su rol respecto a los pacientes de IMID se extiende, por tanto, más allá de la mera dispensación, selección de fármacos y validación de la prescripción. Según los expertos, los profesionales de la farmacia hospitalaria pueden detectar errores, monitorizar de la efectividad y seguridad de los tratamientos, comprobar que el paciente conoce la dosis y el intervalo y forma de administración, valorar la adherencia al tratamiento en función de la recogida de medicación y estimularla mediante nuevas tecnologías.