“Hasta ahora se sabía que las células linfoides innatas controlaban la inflamación; sin embargo, se desconocía el motivo por el dejaban de funcionar en los pacientes reumatológicos”, resume Simon Rauber, autor principal del estudio que publica la revista Nature Medicine. “Despertar a estas células linfoides innatas de su hibernación, pondría fin a la inflamación y al daño articular”, sugiere el inmunólogo.

El descubrimiento de este mecanismo “podría ser una oportunidad para desarrollar opciones completamente nuevas para el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas”, celebra el reumatólogo Andreas Ramming, director del trabajo. Además, a partir del recuento de células linfoides innatas en sangre podría realizarse un seguimiento de las terapias y sus efectos.

De esta manera, si la concentración de células linfoides innatas es escasa podría preverse una mayor inflamación articular, lo que, a su vez, haría posible iniciar un tratamiento específico temprano antes de que se produzca un nuevo brote de la enfermedad. En definitiva, defiende Ramming, “estos hallazgos harán posible mejorar significativamente la calidad del tratamiento de la artritis reumatoide”.