La frecuencia de consumo de pescado de los 176 participantes -la mayoría, mujeres de raza blanca, mediana edad y consumidoras de fármacos antirreumáticos- se midió mediante un cuestionario de 120 preguntas sobre su dieta habitual a lo largo de último año.

Mientras, la artritis reumatoide se cuantificó mediante la puntuación de actividad de la enfermedad, DAS28-CRP, que tienen en cuenta:

  1. Autoevaluación del paciente.
  2. Recuento de las articulaciones hinchadas, sobre 28.
  3. Velocidad de sedimentación globular.
  4. Concentración de proteína C reactiva (CRP)

El 17,6% de los pacientes con artritis reumatoide que consumió atún, salmón, sardinas, trucha, lenguado, halibut, o mero, ya sea al horno, al vapor, a la parrilla, cocido o crudo, 2 o más veces por semana, presentó una menor actividad de la enfermedad que el 19,9% que comió pescado menos de una vez a la semana.

“La diferencia en DAS28-CRP entre estos 2 grupos fue de -0,49”, especifica Sara K. Tedeschi, autora principal del estudio que publica la revista Arthritis Care & Research. “Por cada porción adicional de pescado a la semana, el DAS28-CRP se reducía en 0,18 puntos”, añade.

Con estos datos, los investigadores concluyen que, gracias a su contenido en ácido graso omega-3, “un mayor consumo de pescado puede estar asociado con la reducción de la actividad inflamatoria de la artritis reumatoide”. Además, recuerdan, “se trata de un estudio novedoso por abordar la relación de la artritis reumatoide y el pescado como alimento completo, y no como aceites o suplementos”.