La EII (enfermedad inflamatoria intestinal) ha aumentado su incidencia entre los menores aragoneses, según expuso el responsable de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza, Fernando Gomollón, durante la jornada Situación sobre la Enfermedad Inflamatoria Intestinal en Aragón, organizada por la Fundación Aragonesa para el estudio y apoyo a la EII (ARAINF) y ACCU Aragón.

De acuerdo con el experto, la comunidad de Aragón concentra a más de 4.500 pacientes de los más de 130.000 que padecen EII en toda España. Cada año, se diagnostican más de un centenar de casos nuevos en adultos en la región, a los que hay que sumar el número creciente de casos pediátricos. De ahí la importancia de la formación continuada de los especialistas, así como de la investigación y la información de los pacientes.

“El Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa y en el Hospital Universitario Miguel Servet atienden alrededor de 1.500 pacientes con EII, y en otros hospitales se atienen a más de 300 personas con la enfermedad”, explicó el profesor titular de la Universidad de Zaragoza.

Para Gomollón, el diagnóstico precoz de la EII, junto con el tratamiento temprano, la monitorización y la adhesión al tratamiento, es fundamental para controlar los síntomas de esta patología. “Cuanto antes se diagnostique, menos daño se produce a largo plazo”, apuntó el especialista, según el cual se puede conseguir que la EII esté “en fase quiescente” la mayor parte del tiempo y se establece una buena colaboración entre profesionales y paciente.

Relaciones sexuales

La EII suele aparecer entre los 15 y los 30 años, en edades a menudo de inicio de la actividad sexual. De acuerdo con un estudio europeo, el 80% de los pacientes que sufren EII dicen padecer alguna alteración sexual. En concreto, las mujeres que tienen enfermedad de Crohn manifiestan tener relaciones con menos frecuencia que la población general; además, padecen dispareunia y candidiasis de forma más habitual.

“La inseguridad, la vergüenza y la falta de autoestima causada por la propia  EII, sus síntomas y los efectos adversos de algunos tratamientos como los corticoides pueden dificultar muchísimo la vida en pareja”, señaló, por su parte, Laura Marín, enfermera especialista en EII en el Hospital Germans Trías i Pujol de Badalona, que recordó que la depresión es el factor de riesgo más relacionado con las alteraciones sexuales, según los pocos estudios que existen.

No hay que olvidar que el 75% de los pacientes con EII ve alterada su imagen corporal como consecuencia de los efectos secundarios de los tratamientos y las cirugías. “Es evidente que la vida en pareja se ve afectada. Pero quizás el problema es aún más grave para los pacientes jóvenes que aún no tienen una pareja estable, ya que su enfermedad les puede condicionar mucho a la hora de relacionarse con otras personas”, añadió Martín.

Nutrición

Otro aspecto importante para los pacientes con EII es la nutrición. En ese sentido, el dietista-nutricionista Juan Revenga, de la Universidad de San Jorge, analizó durante la jornada los factores que provocan un mensaje cambiante sobre el tipo de nutrición recomendada, como el avance de la ciencia, que en ocasiones no siempre se asume de la forma adecuada; el bajo nivel de evidencia científica, sobre el  cual se basan recomendaciones de salud en materia de alimentación; los intereses comerciales; la rigurosidad de los medios de comunicación; y la necesidad de los consumidores de hallar mensajes complacientes.

“La alimentación influye en el pronóstico de salud de todas las personas, y aquellas con EII no son una excepción, con el agravante de que en según qué casos de este grupo se puede ver alterada la evolución y su sintomatología en relación con su diagnóstico. Es decir, alimentos que podrían ser normales o incluso recomendables para la población sana pueden estar condicionados en este grupo de población”, subrayó.