Para la doctora María Luisa Lozano Almela, del Hospital Universitario Morales Meseguer (Murcia), el tratamiento de la PTI (del inglés, trombopenia inmune primaria) tiende a individualizarse teniendo en cuenta las particularidades de cada paciente, la experiencia del especialista y otros aspectos de interés en el proceso. Así lo puso de manifiesto el pasado mes de mayo en la IV Reunión Anual del Grupo Español de PTI (GEPTI), de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).

“La práctica clínica habitual ha puesto de manifiesto que existe gran variabilidad en los efectos y respuesta de los tratamientos, por lo que debemos dar un paso más allá”, expuso Lozano.

Según informan desde la SEHH en una nota de prensa, para ella, en estos momentos existe una necesidad para localizar subgrupos de pacientes con buena respuesta a fármacos a través de biomarcadores o ciertos aspectos clínicos distintivos dentro de una medicina personalizada y eficiente para los pacientes. Lozano quiso destacar los avances más recientes en el conocimiento de la PTI, una enfermedad autoinmune complicada.

“Ahora se sabe que los autoanticuerpos dirigidos contra alguno de los 2 principales receptores plaquetarios también se unen a los megacariocitos, lo que puede inhibir su maduración o favorecer a su destrucción”, puntualizó la doctora.

Más de 2 tercios de los pacientes no experimentan un incremento compensado de trombopoyetina, regulador de la trombopoyesis, razón por la cual no se crean plaquetas, tal y como explicó Lozano. También señaló que los linfocitos T autorreactivos intervenían en todo el proceso para favorecer la apoptosis en primera fase, ya sea de las plaquetas o de sus precursores.

Tratamiento

El tratamiento de primera línea está basado en esteroides y es importante seguir las guías en cuanto al tiempo de tratamiento para que no haya efectos secundarios por un uso a largo plazo. La doctora Lozano afirmó: “Es importante seguir las recomendaciones de las guías en cuanto a dosificación y tiempo de tratamiento para evitar efectos derivados de su uso a largo plazo”.  También recalcó que las inmunoglobulinas debían reservarse para pacientes con sangrado o cuando los esteroides estaban contraindicados.

Los adultos con PTI sufren una bajada de las plaquetas después de la discontinuación de la primera línea de tratamiento, lo que hace necesario los tratamientos adicionales. Desde la sociedad señalan que es necesario hacer ensayos controlados para establecer regímenes efectivos que curen comparados con los tratamientos habituales. La especialista detalló que las plaquetas desempeñan un papel inmunomodulador importante, y no solo forman parte de la hemostasia.   

Fostamatinib, una nueva alternativa

Lozano Almeda quiso destacar el uso de fostamatinib, principio activo reconocido por la FDA) como parte de las nuevas opciones terapéuticas. Fostamatinib es un inhibidor de la cinasa SyK investigado para otras enfermedades autoinmunes e inflamatorias. Avatrombopag, sin embargo, agonista del receptor de la trombopoyetina oral, ha demostrado ser superior al placebo para aquellos pacientes en los que la PTI es crónica.

“Aunque las tasas de respuesta sean más bajas que con otras alternativas disponibles (20-40%), es un fármaco (fostamatinib)  a tener en cuenta en pacientes refractarios a otros tratamientos”, concluyó la hematóloga.

El rozanolixizumab, anticuerpo monoclonal anti FcRn humanizado, ha logrado reducir los niveles de inmunoglobulinas IgG patogénicas en enfermedades aloinmunes y autoinmunes. Lozano Almela terminó su participación señalando que este medicamento aún está en desarrollo y solo se ha sometido a un 50% de pacientes al ensayo fase II, porcentaje que ha mostrado una buena tolerancia a la administración subcutánea y buena tolerabilidad.