La barrera endotelial de los vasos sanguíneos se reduce para facilitar que las células inmunitarias lleguen al lugar de la inflamación cuando ésta se produce de forma puntual. En la inflamación crónica, producida por diversas enfermedades, la permeabilidad de esta barrera se modifica de manera patológica, originando que los vasos sanguíneos tengan tendencia a romperse. Ello implica que estas enfermedades tengan asociados problemas de coagulación y edemas.

Los investigadores han combinado técnicas bioquímicas que identifican proteínas cuya expresión se modifica como respuesta a una citoquina. Jaime Millán, que lidera el estudio, explica que “se trata de la proteína RhoB, cuya expresión se incrementa cinco veces en respuesta a la citoquina inflamatoria TNF, una señal crucial en muchas patologías inflamatorias”.

Esta proteína tiene una doble función pues, según Millán, “por un lado, RhoB se coordina con otras dos proteínas muy similares de la misma familia, RhoA y RhoC para regular el citoesqueleto y las uniones intercelulares del endotelio”, que forma una capa de células que se unen entre sí por complejos de proteínas.

La proteína RhoB inhibe y retiene en el interior de la célula ciertas proteínas esenciales para que la célula se extienda tras la contracción y pueda contactar de nuevo con las células cercanas para reparar la barrera endotelial.

Tal y como subraya el investigador: “Estos mecanismos de extensión de membrana, identificados durante la reparación de la barrera endotelial, son muy similares a los que intervienen en las protrusiones que emiten las células individuales para moverse”; un mecanismo básico celular que comparten desde las amebas hasta las células tumorales.

Los investigadores continúan estudiando si los mecanismos que recuperan la función de la barrera sirven también para otro tipo de células, como el endotelio de córnea, que forma la barrera responsable de mantener la transparencia del tejido y, por tanto, la visión.