La alergia alimentaria “es el resultado de un fallo en la tolerancia inmunológica. En ella, interactúan múltiples factores como la edad, la carga genética del individuo, el estado de la barrera mucosa intestinal y el tipo, cantidad y forma de presentación del alimento o alérgeno alimentario. Cuando falla la tolerancia, el sistema inmunitario produce una respuesta de anticuerpos IgE frente al alimento, que puede generarse en el intestino, pero también en la piel o en el aparato respiratorio”, destaca el experto.

La leche, el huevo, el cacahuete, los frutos secos, las frutas, el pescado, el marisco, la soja, el trigo y las legumbres son los alimentos que producen reacciones alérgicas con mayor frecuencia. “La leche de vaca y el huevo son los alimentos que producen mayor alergia en los niños de países occidentales debido al importante consumo en este grupo de edad. Sin embargo, la mayoría desarrolla tolerancia a lo largo de la infancia, por lo que estos 2 alimentos raramente provocan reacciones alérgicas en los adultos”, informa Moral.

Prepararse ante una anafilaxia

El experto recuerda que la alergia alimentaria puede implicar a uno o varios órganos, incluidos el tracto digestivo, el respiratorio y el sistema cardiovascular. La gravedad depende de la respuesta inmunológica del paciente, de la reactividad del órgano afectado y de las características fisicoquímicas del alérgeno. Además de estos factores, el ejercicio físico, la toma de antiinflamatorios no esteroideos o de alcohol, pueden favorecer la presentación de reacciones graves.

Los casos más graves de alergia alimentaria pueden provocar anafilaxia, que tiene una incidencia general de entre 3 y 30 casos por cada 100.000 habitantes al año. De ellos, la mitad se deben a alimentos.

“Se trata de una reacción generalizada con afectación multisistémica debida a la liberación masiva de mediadores de mastocitos y basófilos. Los pacientes pueden desarrollar prurito generalizado, urticaria, angioedema, edema laríngeo, broncoespasmo, dolores abdominales, vómitos, diarrea, arritmias cardiacas, hipotensión y shock”, apunta Moral.