Las IMID (del inglés Immune-Mediated Inflammatory Diseases) tienen un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes, especialmente en la población pediátrica. Por esta razón, se ha celebrado la Reunión Nacional Crisol sobre el mestizaje de estas enfermedades en Valencia, organizada por la farmacéutica AbbVie. En este encuentro, se han reunido más de 50 gastroenterólogos, dermatólogos y reumatólogos de distintos puntos de España.

Isabel Betlloch Más, dermatóloga del Hospital General Universitario de Alicante, explicó que esta era una oportunidad para intercambiar conocimientos y compartir experiencias entre los distintos especialistas implicados en las IMID en edad pediátrica. Esta experta puntualizó que, aunque fueran enfermedades distintas, todas compartían aspectos comunes en el manejo y fisiopatología.

La Asociación de personas con Enfermedades Crónicas Inflamatorias Inmunomediadas (UNIMID) avaló esta reunión y Carina Escobar, secretaria general de la misma, señaló que en España hay 50.000 niños con IMID. También señaló que esta enfermedad suponía un alto nivel emocional, laboral y social para los familiares y necesitaban un apoyo para sobrellevar las consecuencias de la enfermedad, al igual que el tratamiento y la cronicidad.

Alteraciones genéticas

De esta reunión se desprende que existen ciertas alteraciones genéticas y factores de riesgo concretos que hacen que un paciente tenga varias enfermedades a la vez, en concreto un 10%. Estas comparten un riesgo más elevado de sufrir comorbilidades derivadas de la inflamación. Las IMID tienen en común un riesgo más alto de desarrollar comorbilidades metabólicas, cardiovasculares, renales o, incluso, diabetes, sin olvidar que producen ansiedad y depresión.

En el caso concreto de la EII (enfermedad inflamatoria intestinal), su aparición en la edad pediátrica se ha multiplicado por 3 en España, tal y como afirma el estudio SPIRIT (Spanish Pediatric IBD Retrospective study of Incidence Trends). La EII ha llegado a alcanzar los 3 pacientes nuevos anuales por cada 100.000 habitantes.

“Como todas las enfermedades crónicas, la EII asocia una importante disminución de la calidad de vida. Optimizar el tratamiento buscando esta remisión clínica, mejorará la vida de nuestros pacientes”, comentó Ricardo Torres Peral, del servicio de Gastroenterología y Nutrición del Servicio de Pediatría Hospital Universitario de Salamanca.

Inmaculada Calvo, responsable de la Unidad de Reumatología Pediátrica del Hospital Universitario y Politécnico la Fe de Valencia, quiso dejar clara la importancia de un abordaje multidisciplinar para la AIJ (artritis idiopática juvenil), que se da en 1 de cada 1.000 menores de 16 años. Esta enfermedad es tan compleja, tal y como apuntan en una nota de prensa de la farmacéutica, que necesita un abordaje multidisciplinar para fomentar un control minucioso en beneficio del paciente.

Desde un punto de vista dermatológico, la doctora Betlloch expuso el caso de la psoriasis y la hidradenitis supurativa, y señaló que la vida de un niño se altera por estas enfermedades. “Produce dolor, deformidades, picor, diarrea… por las continuas visitas al médico, por las ausencias escolares y además, en el caso de enfermedades cutáneas por la visibilidad de las lesiones, las escamas o el mal olor. Por tanto, no cabe duda de que el impacto en la calidad de vida del niño y en la de sus familias es notable”, aseguró.

Las IMID en niños

Dadas las características de las IMID es necesario que los especialistas de Reumatología, Gastroenterología, Dermatología, Oftalmología o Medicina Interna se coordinen entre ellos. En la actualidad, España no dispone de itinerarios clínicos y cada hospital lleva a cabo iniciativas propias, lo que hace que los especialistas hagan seguimientos individuales.

“Todos los especialistas que tratan las IMID tienen que estar implicados en el proceso que sufre el paciente y remar en la misma dirección por el bien de la salud del niño enfermo. Según cada enfermedad habrá un especialista que va ser el que va a liderar el manejo del paciente, pero con la ayuda de todos, tanto por las patologías entrelazadas como por las comorbilidades asociadas que pueden implicar a dermatólogos, reumatólogos, alergólogos, digestólogos, cirujanos….”, aseguró Betlloch.

Además de ser necesaria la colaboración entre los pediatras y médicos de familia, no hay que olvidar, según apunta esta dermatóloga, a las unidades de salud mental o los servicios de farmacia. También se señala como algo determinante la personalización de los tratamientos en función de distintas opciones terapéuticas según la gravedad y el paciente